Arqueología del futuro en el barrio El Raval de Barcelona. A propósito de tres inercias del urbanismo tecnocrático y sus efectos indeseables

Miquel Fernández | Maribel Cadenas. Publicado en Revista ACE, febrero de 2021

Este artículo es el resultado de nuestro esfuerzo analítico para comprender cómo se han pensado y practicado intervenciones urbanísticas, extremadamente drásticas, contra el barrio El Raval de Barcelona en períodos formalmente democráticos. Lo que consideramos original de nuestra propuesta analítica es la identificación de una suerte de doxa tecnocrática que habría impregnado el urbanismo –también el barcelonés- desde sus inicios, y que acabará caracterizando el aclamado tanto como discutido “Modelo Barcelona”. La metodología utilizada proviene de la antropología histórica y de la sociología urbana. Nuestro prisma teórico entrecruza perspectivas historiográficas como la biopolítica, sociológicas como la crítica a la ingeniería social y urbanísticas como la reconfiguración del espacio público. Se sostiene aquí que el urbanismo racionalista habría abordado el complejo arte de vivir en sociedad desde fórmulas cartesianas, cómplices en gran medida de la reificación característica de disciplinas positivistas. Consideramos que esta forma de concebir el urbanismo se ha nutrido de presupuestos conceptuales epistemológicamente inconsistentes, simplificadores y, a menudo, autoritarios. La última parte del artículo identifica tres de las inercias sociales que vendrían generadas o impulsadas por la tecnocracia –no solo urbanística: La tendencia obsesiva hacia la normalización y sus perversos efectos; las contradicciones entre las “soluciones” y los “problemas sociales” que se quieren gestionar y, finalmente, la inclinación a considerar la calle como una suerte de campo de batalla y, por tanto, el hogar como un refugio

Conclusiones. La posibilidad de una esperanza

“Si según muestra la razón analítica el mundo no es más que una máquina que funciona autónomamente, si el ser humano no es esencialmente diferente del resto de las estructuras moleculares y el cosmos entero no es más que un juego sin sentido entre combinaciones de átomos, ¿sobre qué podría basarse un orden moral? ¿sobre qué base los individuos aislados entre sí por sus luchas de supervivencia y sus egoísmos pueden llevar a cabo su articulación social, esa solidaridad que hace de ellos una comunidad? Uno de los problemas importantes del pensamiento político del siglo XIX […], es el de la brecha abierta entre los ciudadanos y el Estado que deja al descubierto la falta de legitimidad propia de las sociedades modernas. El problema es encontrar el modo para que de nuevo una comunidad pueda funcionar como una asociación solidaria de ciudadanos cuyo común acuerdo no solo se debe el factor externo y coactivo del control represivo del Estado.” (Sánchez Meca, 2013 pp. 177)

Los recientes cambios en la calle d’En Robador no dejan de asombrarnos. En 2014 se favoreció la instalación de terrazas de bares, básicamente en la plaza Salvador Seguí, y se inauguró un “gastrobar”, La Robadora, que se anunciaba de la siguiente manera: “El próximo jueves 13 de noviembre a las 19.30 h se abrirán las puertas del Gastrobar LA ROBADORA ubicado en medio de El Raval. Nos encontramos en una de las calles más underground, secretas, frecuentadas y diversas de la ciudad. Un verdadero referente histórico de la Barcelona más canalla: Robadors”. [trad. del catalán] También en 2014 nos resultó muy elocuente la situación que vivimos frente al desaparecido Bar Alegría, un tradicional local de alterne reconvertido en galería de arte y agencia inmobiliaria, cuando detenidos frente al local, brotó del interior de la inmobiliaria un hombre interpelándonos con acento italiano y de edad madura. Nos preguntaba si estábamos interesados en vivir allí; les dijimos que sí, pero que –haciendo un papel de agente doble o espía- nos preguntábamos cómo íbamos a vivir allí cuando, en el mismo momento que manteníamos nuestra conversación, la calle estaba en plena ebullición de un viernes tarde, repleta de prostitutas, dealers y consumidores de drogas. Su respuesta nos dejó estupefactos: “esta calle, Robadors, va a ser la nueva mina de oro de Barcelona”. Seis años después, aún con la crisis provocada por la pandemia del COVID19, una vez reabiertos los bares y restaurantes, la calle d’En Robador y alrededores, mantienen la vitalidad de siempre. A diferencia de gran parte del distrito de Ciutat Vella que, con la caída del turismo, parece haberse vaciado. Se han abierto nuevos locales de telefonía, de alimentación y un nuevo restaurante tipo fast-food. Llegados a ese punto, sostenemos que, desde esta forma de concebir el urbanismo, se ha abordado el alambicado arte de vivir en sociedad mediante fórmulas cartesianas, a veces maniqueas y, a menudo, elitistas. Sirva para comprender lo que decimos, la velada crítica que Manuel Vázquez Montalbán vertió sobre los planes del GATCPAC: “Ni siquiera puede ofrecerse el referente real de la ciudad socialista, lo que pudo haber sido y no fue, porque finalmente también se vio condicionada por ideologizaciones de la élite, por la desigualdad de uso al servicio de la élite y por la estética de la élite del poder.” (1993a, p. 110) Hemos advertido, después de años de investigación, que estos urbanismos no sólo avanzaban y señalaban cómo debían ser las ciudades del futuro en “un plano literalmente ideal” sino que ellas mismas eran producto preferente y herramienta fundamental de unas formulaciones del poder principalmente impulsadas por la fiebre del lucro y de la distinción. Hemos mostrado que las grandes dificultades que señala acertadamente Montalbán han persistido en los planes e intervenciones del periodo postfranquista. En ambos casos, nos encontramos de nuevo con la tecnocracia como la gruesa soga negra que une la ciudad lecobursiana entendida como “máquina de habitar”, la ciudad taylorista y la Smart City. Lo que vemos aquí es la remodelación del discurso del poder que tiene su máxima potencia y eficacia precisamente en su capacidad para hacerse invisible. Para ello emplea los juegos de palabras de la supuesta neutralidad de la ciencia, de forma que el último de estos intentos de hacer pasar gatos neoliberales por liebres progresistas, la acríticamente aplaudida por alcaldes de prácticamente todo el espectro político, Smart City, ha refundando la camaleónica habilidad de la tecnocracia para tratar de impedirnos ver la cara más fría y despótica del poder: desacreditar, humillar y enajenar la soberanía popular de su facultad de deliberar y determinar el curso de la ciudad. Y todo esto hacerlo en nombre del gobierno, ya no de los técnicos o ingenieros, sino de la tecnología y los ingenios. A nuestro entender, la crítica al urbanismo tecnocrático aquí expuesta, así como su función de propulsor de las tres inercias glosadas, han acabado determinando su tarea y ha condicionado –y a veces invertido- su voluntad de “mejorar, sanear, rehabilitar o recuperar” El Raval. Estamos plenamente convencidos de que identificar y negociar estas inercias, permitirían redirigir la práctica urbanística hacia el proyecto Ilustrado, o en palabras más modestas, consolidar ciudades más solidarias, autónomas e igualitarias, aunque quizás, no tan “Smart”.

Publicat a ACE, Architecture, City and Evironement, Año 15, núm. 45 (Feb. 2021)

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El Modelo Barcelona o la legitimación democrática de la destrucción de El Raval

Apartat de l’artícle Arqueología del futuro en el barrio El Raval de Barcelona: a propósito de tres inercias del urbanismo tecnocrático y sus efectos indeseables publicat a la revista ACE

El que mostrem en aquest article és que es recupera parts del discurs del GATCPAC per a Ciutat Vella. Però respecte al “nou barri Chino” (el ja situat per sobre de nou de la rambla) la voluntat serà la mateixa de LeCorbusier per “l’antic Barri Chino”. I és aquesta coincidència la que anomenem tecnocràcia que implicaria la creença en què “els problemes socials del barri” nomès desapareixeran bombardejant-lo, detonant el barri o enderrocant-lo completament. Com afirmava Lecorbusier, no hi cabia redempció, “Las ciudades, con su miseria, deben ser demolidas. Deben ser destruidas en gran medida y construirse nuevas ciudades. […] Las ciudades deben salir de su miseria, pase lo que pase. Hay que destruir barrios enteros y construir nuevas ciudades”. És aquest fervor de cert progressisme que associa destrucció a progrés o que per progressar cal destruir.

A més d’això vam descobrir que s’havien seguit els plans del GATCPAC, però només algunes projeccions i retòriques. Per exemple, què va passar amb la Nova Economia Urbana de Torres Clavé? Amb la municipalització de la propietat urbana? Amb la socialització del sòl  urbanitzable, els materials i els treball dels tècnics, què va passar amb el principi rector que estipulava Sert per fer una intervenció urbanística quan afirma “Mientras los alojamientos constituyan la base de negocios y de especulación para el capital privado, y que su construcción y explotación dependan de empresas que no buscan más que un mayor rendimiento de los capitales invertidos, las viviendas en nuestras ciudades no serán decentes, ya que son la más pura expresión de esta organización financiera. […] Sólo podremos empezar la regeneración de nuestras ciudades el día en que el alojamiento se considere como un servicio público de primera necesidad y se realice con las técnicas modernas para satisfacer nuestras eternas o nuevas necesidades. Para alcanzar ese resultado es preciso: a) Liberar el suelo de las ciudades. b) Que el alojamiento sea un servicio público”

Són aquestes descobertes i altres que continuació despleguem les que ens fan pensar que les continuïtats entre tots dos períodes, ho són, lamentablement, en les estratègies més destructives i no pas en les més redistributives. I això es porta a fer una altra afirmació: L’urbanisme és una manera de fer política, probablement, de les més importants i determinants de la vida social, econòmica i política d’una ciutat.

La huella tanto de los planes como del conjunto de acciones llevadas a cabo por estos jóvenes arquitectos se había ignorado demasiado tiempo (Bohigas, 1960). Esta es la opinión de una de las figuras más relevantes de lo que será la “Reconstrucción de Barcelona” después de la muerte del dictador. Según Oriol Bohigas (responsable de la última gran intervención en El Raval –la Illa Robador- además de arquitecto responsable e insignia de la transformación de la Barcelona posfranquista), “[M]ientras estas situaciones [falta de eficacia urbanística, modernización de la arquitectura, compromiso social y económico] perduren casi en todo el mundo, las nuevas generaciones deben ser todavía fieles a los programas iniciales.” (1960, p. 44). Este texto lo tituló pertinentemente “Homenaje al GATCPAC” y significará una primera alabanza del grupo. Décadas más tarde, aún destacará la importancia de estos profesionales, incluso, por encima de los gobernantes. Ellos fueron, a criterio de Bohigas, los artífices de una nueva arquitectura y, por extensión, de un nuevo urbanismo en Catalunya. Para quien fuera Delegat de l’àrea d’urbanisme de l’Ajuntament de Barcelona entre 1977 y 1984 y posteriormente arquitecte en cap, no se puede comprender la importancia de este nuevo urbanismo y su imbricación con los anhelos sociales y políticos de la sociedad, si no se tiene presente que fueron estos arquitectos juntamente con toda una escuadra de profesionales -y no los políticos electos ni mucho menos la gente común- los que empujarán a las Consellerias republicanas a poner las medidas oportunas para lograr una sociedad más progresista, abriendo las puertas de una modernidad “tan exigente que apenas se desarrollaba sólo en ámbitos internacionales aún restringidos.” (2010, p. 10).

Como es sabido, los planes para “sanear” El Raval del GATCPAC no pudieron ser implementados hasta la muerte del dictador Franco[1] y, más elocuentemente, hasta dos años después de que Barcelona fuera escogida sede de los Juegos Olímpicos en 1992. La rehabilitación de El Raval se encontró con la buena –o mala fortuna, según se mire- de coincidir en el tiempo con el gran acontecimiento que cambiará para siempre y en un periodo de tiempo muy corto, la faz de El Raval. Desde el momento en que Barcelona se elige sede de los JJOO, en 1986, arranca una campaña mediático-política que urgirá a las autoridades a intervenir drásticamente el barrio. A partir de una más que controvertida “batalla entre traficantes” en la conocida como “Isla Negra” (o manzana Sant Ramon), dos manzanas de fincas, es decir, 26 edificios con sus correspondientes 560 viviendas y 70 locales comerciales, fueron íntegramente destruidas (Rufián Roto, 2011). Será esta intervención la que dará lugar a la constitución de la empresa de capital mixto PROCIVESA que será la encargada de toda la remodelación del distrito de Ciutat Vella.

En 1988 se pensó que “en ese momento […] no había nada que justificara su rehabilitación”, tal y como reconocía el entonces máximo responsable de PROCIVESA, Martí Abella, en un programa de la televisión pública catalana (Colom, 2005). Él mismo añadía después su pesar al comprobar que, contrariamente al sentido común propio de los tecnócratas del momento, “en el barrio chino vivía mucha gente muy normal” (Colom, op.cit). Quizás nadie, ni antes ni después de él, expresó más desacomplejada y honestamente las ruinas humanas que dejan las demoliciones de viviendas en zonas densamente pobladas. Tanto Martí Abella como su colaboradora Carme Gual, nos reconocían en una entrevista que hoy no se hubiesen hecho intervenciones tan contundentes como la obertura de la Rambla de El Raval pero que, en aquel momento, “no había nada que valiera la pena recuperar” y que, por otro lado, si no se hubiera intervenido en su momento, “ahora estaríamos como en las favelas de Brasil, con los militares en la puerta” (Entrevista Carme Gual, octubre 2011). Los antiguos vecinos y trabajadoras de la enorme zona afectada no dejaron rastro y se esfumaron del “Barrio Chino” para no volver. Poco después, el PERI (Plan Especial de Reforma Interior) –solo en la “zona sur”-dejará un saldo de nueve manzanas arrasadas más que significarán un total aproximado de 2500 viviendas y 450 locales comerciales derribados (Fernández, 2014). Como en el cuadro de Klee, en el caso de El Raval, este progreso ha dejado un rastro de destrucción de tejido urbano y muerte de barrios enteros difíciles de obviar.

El relato asumido por Oriol Bohigas y demás responsables “culturales” de esta Barcelona en reconstrucción será el del GATCPAC, pero las ejecuciones se parecerán más a las amplias propuestas de destrucción imaginadas por Le Corbusier. Recordemos que el GATCPAC prefiere una intervención “de cirujano antes que de arquitecto”. Para Bohigas, además, deberán ser homeopáticas o de acupuntura (1986). Pero esto no fue así para gran parte de El Raval[2].

Tal y como se nos recordaba, “fueron las bombas de la Guerra Civil las que hicieron los primeros saneamientos urbanísticos al sur de El Raval”. Éstas destruyeron más de 1500 viviendas[3], una cifra inferior a los 2500 hogares desaparecidos que implicaron las intervenciones una vez restaurada la democracia. Y esto nos lleva a proponer una nueva hipótesis ad-hoc. Si tenemos presente que la gran destrucción del barrio de Drassanes propuesta por el GATCPAC ya la habían llevado a cabo las bombas, ¿podemos entonces considerar las operaciones urbanísticas de la Rambla de El Raval, Illa Robador y Sant Ramon como intervenciones auscultadas, de cirujano homeopáticas? O es que, cuando les tocó el turno a los responsables últimos del “Modelo Barcelona”, ¿el barrio ya había mutado y traspasado la mítica frontera de Nou de la Rambla para instalarse en la Illa Robador y, por tanto, desplazado también el objeto sobre el que se debía hacer tabula rasa? (Figura 3)

Figura 3 Calle d’En Robador una tarde del verano de 2012. Fuente: Sirvent Ivorra y Carreras Gutiérrez, 2012


Nuevamente, en la etapa democrática, las mediaciones urbanísticas también se justificarán como capaces de resolver los “problemas sociales” del barrio, hasta el punto de que una actuación como la llevada a cabo en la Illa Robador, “relega a un segundo plano el trabajo social, priorizando la estructura urbana y la mejora del espacio público” (Bohigas, Ferrer y Sust, 2002) y, por tanto, la tradicional estrategia preventiva que había sido la redistribución de la riqueza (López y Alabart, 2011). Sus efectos –deseados o no- en El Raval parecerían ser que, mediante las intervenciones urbanísticas, se declaran acrónicos los conflictos de clase y que, por derivación, la política se retrotraiga a una única función: adecuarse a las necesidades de la técnica y, a poder ser, de la más avanzada de ellas, la urbanístico- arquitectónica.

A continuación, nos detendremos a reflexionar sobre la persistencia del urbanismo tecnocrático hoy día, en concreto, en la planificación de las ciudades ideales contemporáneas etiquetadas como Smart Cities.


[1] El barrido de escombros que supuso la construcción de la Av. Garcia Morato (actual Drassanes), respondía más a la propuesta de “obertura” de la Gran Vía B de Cerdà. Aun así, como estamos viendo, de nuevo ni en periodos republicanos, ni dictatoriales, ni recuperada la democracia, nadie pone en duda la urgencia en no dejar rastro del malogrado “Barrio Chino”.

[2] Según Enric Mir, Profesor del Departamento de Proyectos de la Escola Técnica Superior d’Arquitectura de Barcelona, “La actuación que está llevando a cabo el ayuntamiento pasa por la apertura de estos grandes agujeros que están provocando una operación traumática, en términos médicos es como si en un campo de batalla, un soldado herido de un pie vuelve al hospital de campaña y el cirujano le corta la pierna. El problema pues es que el soldado ha perdido una pierna cuando, seguramente, con otros medios el soldado se hubiera salvado”. Extracto de una entrevista aparecida en el documental Perill al Centre Històric de Barcelona (Mallarach, 1999).

[3] En total se calcula que estos bombardeos causaron más de 2500 muertos y una cifra cercana a los 3200 heridos. Véanse Villarrolla (1991) y Albertí y Albertí (2004, pp. 40-43).En otro enclave obrero de Barcelona, el barrio de Sant Pere y Santa Caterina, también se produjeron bombardeos contra población civil. Lo que une a estos dos barrios céntricos y desasosegados es que ambos mantuvieron los escombros de las bombas durante décadas. En el caso de Drassanes, hasta la urbanización de la Avenida Garcia Morato (actual Drassanes) en 1968 y en el caso de Sant Pere, hasta finales del siglo XX.

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El discurs com a SACRALITZACIÓ. L’aportació de Michel Foucault

Reconèixer en Foucault moltes de les “nostres” intuïcions. Reflexions des dels cursos d’Antropologia Filosòfica de Miguel Morey (UB, Facultat de Geografia i Història, cursos 2004-05)

Foucault renuncia a les epistemes clàssiques com a principi dominant de la història i proposa en el seu lloc el discurs

Els discursos no són mers sistemes lingüístics o textos; són pràctiques com el discurs científic dels psicoanàlisis i els seus nivells institucional, filosòfic i científic.

L’anàlisi doncs dels enunciats, en tant que unitats constituents d’una formació discursiva, podem veure les seves constriccions i on situen al parlant. Per exemple el pacient i el psicoanalista, el carceller i el pres, el professor i l’alumne, el ciutadà i el policia. En aquest mateix sentit qualsevol institució implica l’existència d’enunciats en estatuts, contractes, registres, etc…

La crítica que fa és precisament a l’estatut epistemològic de la ciència i concretament de la psicologia primer. Segons Foucault és el discurs el que crea l’objecte. El discurs és previ a l’objecte (al problema?)…és en aquest sentit que s’inventa la [el problema] de la bogeria.

Per exemple, si el comportament criminal pot donar lloc a tota una sèrie d’objectes de coneixement (caràcter criminal, factors hereditaris, ambientals, etc…) només perquè s’ha establert un conjunt de regles, condiciones entre Instituciones, pràctiques econòmiques, socials i pautes de comportament (normes).

Per això que ell vol conèixer l’experiència social, la de la gent no la dels “experts” o professionals que es dediquen a ell (la bogeria, la  llei, la ciència)

MAURICE BLANCHOT_ Foucault va prendre consciència [precisament desprès de senyalar el seu error reivindicant una experiència [la bogeria] que estava tant “fora de la historia” que només els poetes poden donar testimoni- de la falta de sentit últim de les coses, de les fenòmens socials, de la noció de profunditat.

Es volca doncs en perseguir, als discursos, els sentits ocults, els secrets fascinants, és a dir els dobles i triples fons del sentit dels quals es cert que no es pot arribar fins al final més que desqualificant el sentit mateix¸i en les paraules, el significat, e inclús el significant.

Desconfia del prestigi de la interioritat, es defensa de les trampes de la subjectivitat, buscant on i com es possible un discurs de superfície, espejeante pero sin espejismo,[models d’interpretació]queno és aliè –com s’ha insinuat- a la cerca de la veritat, però què posa de manifest (entre d’altres coses) els perills d’aquesta cerca i les seves ambigües relacions amb els distints dispositius del poder. (p.15)

Introducció

  1. Història de Foucault_complicat copsar-lo degut a la seva pròpia actitud no me pregunteis quién soy ni me pidais que sea siempre el mismo
    1. Des de la nostra tradició podem reconèixer
      1. Weber sobre la Racionalització de la vida és una suggerent influència per F tot i que ell no subscriu la noció de “jaula de hierro” donat que sempre queden escletxes per la resistència…la noció que reclamaran desprès Guattari i Deleuze com Línees de fuga. A història de la locura parla de “las noches monótonas que pasa el demente (irracional) en una jaula de hierro construïda pels que tenen raó (racionalitat).
      1. Blanchot afirma que no es tracta que la raó li cedeixi el lloc a la sinrazón. L’amenaça, i el que ens és útil no és tant la raó com les diverses formes de racionalitat
      1. Tot i que va militar al Partit Comunista no es declara marxista. En qualsevol cas se li reconeix cert neomarxisme, sobre tot en la seva postura antideterminista económica
      1. L’influencia de la socio-fenomenologia de Schütz i desprès Berger i Luckmman s’observa en la importància que atribueix al coneixement la producció de significat i la consciencia atribuïda als subjectes. Però la seva proposta és antisubjectivista.
        1. El concepto clave de la obra foucoltiana es EXPERIENCIA. Un punto clave y a la vez, ciego de la fenomenología. “_ La sociologila fenomenológica y Ia obra de Alfred Schutz (1899-1959). La filosofia de la fenomenologia, centrada en el analisis de la conciencia. Tiene una larga historia, (Husserl) pero el mayor esfuerzo por desarrollar una variante sociologica de la fenomenologia se Ie puede atribuir a Alfred Schutz en su obra The Phenomenology ofthe Social World [La fenomenologia del mundo social], publicada en Alemania en 1932 A Schutz le interesa cómo las personas aprehenden la conciencia de los otros mientras viven su propia conciencia. Utiliza entonces el término intersubjetivica para esta cuestión.
          1. EL trabajo de Schutz se centra fundamentalment en lo que el denomina “Mundo de la vida o mundo de la vida cotidiana”. En este mundo la gente crea la realidad social en el marco de las constricciones de la estructura sociales y de la cultura. Dentro de este mundo distingue dos relaciones íntimas (biográficamente articulada): i)Cara a cara o relaciones “entre nosotros”. Estas són las relaciones que se constituyen como arquetípiques para el resto de relaciones.ii) Distantes e impersonals o “entre ellos”…las más accesibles al científico social
      1. Nietzsche és un dels pensadors que influeix més a F. La seva anàlisi del coneixement i del poder és sociogiolitzada “les condicions de possibilitat dels fenòmens socials.
  2. Nocions clau:
    1. UNA ARQUEOLOGIA DEL SABER_La crítica a la continuïtat de la història. Ell parla de discontinuïtat. La historia no és un continu de successos que expliquen els següents. Són trencaments, falles que s’obren en el devenir de les societats i transformen –discursivament- lo decible i lo pensable. El mètode doncs és l’arqueologia d’allò que es pot dir, les primeres expressions utilitzades en el naixement d’una disciplina o camp. A les obres arqueologia del saber i El orden del discurso marquen la fi del període- del que Foucault pretén posar al descobert les pràctiques discursives quasi pures que només repeteixen a elles mateixes (p.18)
    2. Coqueteja amb l’estructuralisme a partir de les aportacions de Lèvi- Strauss. La noció de sistema li sembla en aquell moment clau

Pregunta: «Cuando dejó de creer usted en el “sentido”?»

Respuesta: «El punto de ruptura esta situado en el dia en el que. Levi-Strauss, en cuanto a las sociedades, y Lacan, en cuanto al inconsciente, nos mostraron que el “sentido” tan sólo era probablemente una especie de efecto superficial, un reflejo, una espuma, y que lo que nos impregnaba profundamente, lo que ya estaba antes de nosotros, lo que nos sostenia en el tiempo y en el espacio, era el sistema

  1. Acaba advertint que no vol entrar en el joc –disciplinar de la filosofia o l’estructuralismo- que va en busca d’aquell únic llenguatge d’on pretenen extreure lleis formals (a-històriques) permeten que es converteixi en l’encarnació d’un trascendentalismo viciós que Heidegger ens recordarà en dues frases molt simples: el llenguatge no requereix ser fundat, pues és ell el que funda. (p.22)
    1. La historia más que un lugar (o flujo) donde se van superponiendo niveles es tierra que se mueve como si se estuvieran produciendo terremotos, creando cortes, fallas, substituyendo entonces, unas instituciones por otras. Hay que detectar entonces cuales son las condiciones de posibilidad que permiten, por ejemplo, medicalizar la locura. Las instituciones (o lo visible) i Los discursos (o lo decible)
    1. No lineal. no vamos hacer historia retrospectiva/ historia del presente, no recalifique el presente en términos evolutivos:cada periodo especifico tiene sus propios conceptos que tiene un sentido especifico, historico, socialmente contextualizado.
    1. Se entra en batalla contra la epistemologia (en tant que apriori históric), concretament la epistemologia històrica [evolutiva, en la qual cada període és explicat com a conseqüència del anterior. Se le critica q la arqueologia no tingui suport teòric.
    1. Nuestras verdades son caducas, (los protocols d formar verdad quedaran tan obsoletos como los manuales para reconocer a una bruja) seran modificadas por la história, nuestra mirada puede ser heurística, pedagógica. Son objetos perceptibles, comprender el pasado, NO SER COMPLICES DEL PRESENTE.
    1. Husserl esta sempre i en tot a Foucault. La noció d’epogeé està sempre present de forma latent. Desenvolupa des de Bachelard la noció d’umbral o tall epistemológic. De la inconmensurabilitat de conceptes i de periodes historics especifics.
  1. El que l’interessa són les CONDICIONS DE POSSIBILITAT dels fenòmens socials. Per exemple es pregunta cuales son las “condiciones de posibilidad” que permiten el orden burgués post- revolución francesa. Què condiciones hacen que la experiencia de la locura sea perceptible y decible. Còmo se legitima este saber?
  2. Ell declara que fa història del present
  3. A historia de la sexualitat positivitza el poder: a la prohibció li és constitutiu el desig de transgressió que passar a formar objecte de malebilitats i d’interiorzacions de l’ordre correcte de les relacions…la sensualitat de reprimir el desig és el que el converteix en una màquina d’autocontrol mai vista. Amb la repressió sexual es senyala una íntima vinculació a la historia cristiana: confessions, culpa, exàmens de conciencia…s’alienta allò que es pretén desalentar. Es dona la paraula a tot allò que fins aquell moment havia restat en silència (ell separa l’ars erótica de l sexual scientia)
  4. El psicoanlisis no encierra, nos estimula, nos ayuda a superar nuestras represiones. Se formant càrteres lacanianos. Existe un nudo ìntimo al q hay q atender, mimar, modificar. “La verdad íntima”: el lugar de la autoridad.
  5. A partir del presupuesto d q el poder no es sólo negativo, tb es afirmativo. Se sentra en estudiar el psicoanalisis  como institución/ y el presupuesto de la represión.
  6. Decìmos y pensamos lo q se tiene q decir y pensar: por tanto hay q descubrir làs condiciones d posibilidad historicas d este pensmiento y luego ver la maneda de cargarselo. En este caso, a nuestra sexualidad, le subyace la “hipótesis represiva”. En las primeras pàginas del pròlogo
  7. El paper de les CCHH EN LA INSTAURACIÓ DE LA NORMALITAT. O la voluntat de control moral de les persones

LA SACRALITZACIÓ DEL DISCURS_ ALLÒ DEL QUE NO ES POT PARLAR, ALLÒ QUE NO ES POT POSSAR EN ENTREDIT EN QÜESTIÓ. AQUESTA ÉS LA DEBILITAT EPISTEMOLÓGICA HISTÒRICA, MÉDICA I SUBJETIVISTA-HUMANISTA_L’estudi del discurs no és una opció metodològica, és el resultat d’un descobriment ontològic. És el discurs el que separa, el que normativitza i estableix què es pot dir i què no (i per tant percebre i pensar)

  1. En “las palabras y las cosas” (y “vigilar i castigar”) se ocupa del discurso de las ccss y humanas. En cuándo nacen y a qué afinades puede responder. Se da cuenta q todas estas ciencias nacen como discurso de normalización, que traza la separación entre lo normal y lo anormal. Se interesa por la producción de discursos de VERDAD prvenientes de las ccss. [en la mateixa linea que norbert elia i nosaltres l’interessa identifica què tapa, què produeix mites]Se impone y se legitima uno u otro orden de cosas gracias a las ccss.
    1. CONOCIMIENTO Y PODER_El discurso de la normalidad corresponde a lo que goffman llamarà “instituciones totales”: prisones, hospitales, escuelas, cuarteles, la fàbrica…en estas instituciones será donde se encarnarán los discursos legitmadores d un ordren arbitrario forjados en los departamentos universitarios de ccss. […]Los grandes sistemas punitivos disciplinarios. “con vigilar y catigar” se reecuentra la institución (prision, escuela, hospital…)donde se fabrican delincuentes, enfermos, obrerosestas instituciones “humanizan” estas categorias y van a ser las ccss las q van a legitimar estas instituciones y van a dirigirse a ellas para adquirir más conocimiento sobre la rareza y poder encerrarla mejor: saber para ejercer mejor el poder
    1. LA CUESTION DEL PODER ES CLAVE. El poder se produce, no està en ningún lugar. El poder es la relaciòn social en el que toma cuerpo. El poder no es en esencia. Es un “etre en jeu” es el envite, es la relación entre unos actores y otros para determinar el siguiente e inmediato orden de cosas
    1. Lo subversivo de foucault es pasar de la verdad de la historia a LA HISTORIA DE LAS VERDADES. (NIETSzche). Captar los “juegos de verdad/ juegos de lenguaje” (wittgenstein) y son incomensurables. Negando la colonización del pasado con las verdades del presente. Las brujas són las primeras neuróticas!

L’ importància de la primera aportació: história de la locura    

Se inspira en René Clair y su proclama de_“Reevindicar vuestra legítima rareza”. Hay un misterio en cada ser que debe ser desarrollado. Foucault cita a Dovstoyevski “no es encerrando a su vecino que uno se convence de su propia sensatez” o Pascal “los hombres están tan locos que aquél que no lo estuviera, estaría verdaderamente loco”.

El progrés en aquest camp és per F. l’augment de la capacitat per reprimir als dements, una capacitat exclusiva dels sans i dels seus agents (metges, psicòlegs i psiquiatres) Machado de Asis, L’ Alienista una història escrita a finals del s.XIX on un metge funda per primera vegada a Itaguaí una casa de bojos. Tothom està molt content fins que comença a tancar a la casa cada cop a més gent fins que hi és tot el poble i aquest s’acaba revoltant.

Per F. la psicologia sorgeix d’aquesta separació entre la raó i la bogeria. S’impedeix el diàleg i aquesta disciplina serà per sempre el monòleg de la raó amb la bogeria. Segons F la bogeria és contínuament cridada a jutjar-se a sí mateixa.

  • [Morey] La locura es un invento reciente. La institución que le acompaña es el manicomio en 1657 en Francia. Serán encerrados todos los ciudadanos que no puedan demostrar medios de vida. Para este cometido, se aprovechan las leproserías. De estos encerrados, los que no se avienen a razones (trabajar o ser golpeados) se les separa y se les significa como locos.
  • En un momento de la historia se produce la diferenciación entre locura y cordura. Antes la experiencia era indiferenciada. No se ocupa de realizar una historia de la psiquiatría sino de la locura. Es la historia de los juzgadores, no de los juzgados.
  • El presupuesto inicial -el resultado del exhaustivo trabajo empírico de Foucault revisando textos de psiquiatría- es que la psiquiatría tiene una base epistemológica muy débil. Foucault se ocupa primero de ver cuando aparece la separación entre cordura/ locura. Afirmará “He querido hacer la historia de este silencio”, la verdad del loco, la de la locura ha sido secuestrada por el psiquiatra.
  1. Le pregunta que guía la investigación es la de qué justificaciones permiten encerrar a los “locos”?

L’obra més important: Vigilar y castigar

El pas a la tecnologia disciplinar en tres passos: mirar, sancionar i examinar. La societat disciplinaria s’inspira en l’ordenament dels aquarterament militars, que inspiren al seu temps les presons, les escoles, les fàbriques o les presons. I es converteixen en fàbriques de soldats, ciutadans, treballadors, o delinqüents.

La falla aquí és el pas de la tortura a les normes carcelaries. Segons Foucault, la tortura pública, era poc eficient en termes d’economia de la violència, perquè soliviantaven molt als implicats o espectadors produint en més d’una ocasió la revolta en contra dels executors o a favor del reu.

Els funcionaris de presons i els policies comencen a jutjar la normalitat i la moralitat del pres. Aquesta capacitat  de judici s’exten a altres jutges d’ordre menor i acaben constituint el complex científc-legal que serà la base de les cchh

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Arqueología de los bombardeos

Extracte de l’article Arqueología del futuro en el barrio El Raval de Barcelona. A propósito de tres inercias del urbanismo tecnocrático y sus efectos indeseables | Intensificant vides nervioses. Publicado en Revista ACE, febrero de 2021

Apartat 3 Arqueología del “Modelo Barcelona” desde el Pla Macià

En Barcelona las primeras décadas del siglo XX marcarán un hito en el combate social en toda Europa. Las confrontaciones se cobrarán centenares de víctimas proletarias, también miembros del clero, empresarios y asesinos a sueldo de la patronal. Las victorias del lado obrero devendrán en mejoras laborales substanciales[1]. Del lado del poder instituido, se afianzará la reproducción clasista y patriarcal que desoye los primigenios objetivos emancipatorios de la Ilustración (Heynen, 1999): una mayor autonomía societal e individual para todas (Castoriadis, 1987). Los obreros, altamente movilizados y organizados, representaban una amenaza para el orden burgués. El urbanismo –tal y como hizo con Haussman o Cerdà- debía venir al rescate. El encargado no será otro que Le Corbusier. El arquitecto será invitado por su antiguo alumno y miembro del GATCPAC, Josep Lluís Sert. Recibido en Barcelona como mesías de la sociedad futura, inspirado por su Pla Voisin para París, propondrá la zonificación como solución a gran parte de los problemas urbanos, sociales, políticos o económicos. La metrópoli deberá quedar cuarterada de la siguiente manera: una ciudad nueva y apartada del centro para obreros, dejando la ciudad antigua y su zona de influencia para los negocios (la City), el poder (Centro Cívico) y la habitación de los directivos medios y altos funcionarios:

“Clasifiquemos tres clases de población: los que habitan la ciudad [los que tienen el poder, los dirigentes]; los trabajadores cuya vida se desarrolla por mitades en el centro y en las ciudades jardín [los auxiliares, hasta los más modestos, cuya presencia es necesaria a hora fija en el centro de la ciudad, pero cuyo limitado destino tiende simplemente a la organización familiar] y las masas obreras que distribuyen su jornada entre las fábricas de los suburbios y las ciudades jardín. Admitamos, pues, medio millón de habitantes urbanos (en el cinturón del centro) y dos millones y medio en las ciudades jardín.” (Le Corbusier, 1924 [1962], p. 101)

Le Corbusier, considerado por muchos como el promotor de una de las visiones más aristocráticas, elitistas y refinadas de la legitimación social de la tecnocracia y la ingeniería social (Scott, 1998b; Ucelay, 2000), asesorará el Pla Nova Barcelona (rebautizado por él mismo como Pla Macià, en honor al carismático Presidente de la Generalitat del momento). Su carácter controvertido, tendrá su punto fatídico y perverso cuando afirma que no es “de derechas ni de izquierdas” o que “jamás [ha] hecho política” (Perelman, 2018, p. 47). Esta candidez parecería velar el peso más inquietante de sus inclinaciones autoritarias (Scott, 1998a) y su admiración por el poder y el dinero[1] (Perelman, op.cit).

El arquitecto francosuizo precisará aún más la función del urbanismo, con su conocida máxima “Arquitectura o revolución: la revolución puede evitarse”. Según sus planes, la arquitectura conseguiría transformar la sociedad y sus ciudades sin necesidad de una revolución económica ni política:

“La sociedad está llena de un violento deseo de algo que quizás obtenga o quizás no. Todo radica en eso; todo depende del esfuerzo realizado y de la atención prestada a estos síntomas alarmantes. Arquitectura o revolución. La revolución puede evitarse.” (Le Corbusier, 1923, p. 243 [1978])

Así pues, nos encontramos con la misma paradoja que se plantearon los urbanistas decimonónicos como Ildefons Cerdà en Barcelona o el Baron Von Haussman en París: para evitar la revolución de los oprimidos debe desatarse una revolución urbanística. El camino para ello será la cuarterización y cauterización de usos y poblaciones en función de su ocupación laboral y riqueza.

Para Le Corbusier –contrariamente a la opinión de sus anfitriones (Cadenas & Fernández, 2018)- no cabía redención para la ciudad existente. Defendía una política de tabula rasa para toda la ciudad vieja, dejando solamente en pie los edificios “históricos” o “monumentales” y convirtiendo los solares en jardines (Ares, 2010; Sauquet Llonch, 2014).

Las propuestas urbanísticas que progresaron –siempre y únicamente en los planos- fueron las del GATCPAC. Para Ciutat Vella, aspiraban a una intervención auscultada mediante los estudios previos de mortalidad en las fincas, especialmente de El Raval. Se contemplaba la destrucción de un 30% del tejido consolidado –que iba a significar el barrido prácticamente absoluto del barrio de Drassanes, estigmatizado ya entonces como el “Barrio Chino” (Fig. 2). Se entiende entonces, las pocas referencias a Le Corbusier en los trabajos previos del GATCPAC y cómo sus diálogos quedan emborronados por discusiones, algunas espurias (ibidem).

Diorama de Josep Torres Clavé donde se ve el “Barrio Chino” convertido en el centro cívico de la ciudad, rodeado de amplias zonas verdes. Fuente: Tarragó, 1972.

Deja también como herencia indiscutible una idea del progreso ambivalentemente alineada con el capitalismo financiero y el aumento del valor del suelo. Fácilmente se vislumbra aquí la tentación autoritaria pero también especuladora. Fue él uno de los primeros descubridores de la ganancia escondida en el diferencial de renta y su original alma salvaje, la gentrificación. Él “modernizó” la idea inmoral e irracional, propia de regímenes racistas o coloniales, de expulsar y diseminar los descapitalizados y destruir sus formas de vida y sus espacios sociales para enriquecerse. Y esto es lo que hemos acordado en llamar progreso y civilización:

“Pienso, pues, con toda frialdad, que hay que llegar a la idea de demoler el centro de las grandes ciudades y reconstruirlo, y hay que suprimir el cinturón piojoso de los arrabales, trasladar estos más lejos y, en su lugar construir poco a poco una zona de protección libre que, en su día, dará una libertad perfecta de movimientos y permitirá constituir a bajo precio un capital cuyo valor se duplicará y hasta se centuplicará”. (1924 [1962], p. 59).

Esta reflexión guarda cierta correspondencia ética con un las acciones urbanísticas emprendidas por Mussolini

La eugenesia urbana de Mussolini extrajo selectivamente los monumentos muertos de un tejido vivo y, al hacerlo, demolió barrios sustanciales y viables de viviendas para los pobres urbanos que fueron desplazados a un municipio “saludable” en la periferia de Roma. Mussolini sacrificó a los grupos marginados al aura del templo a través de una arqueología que se acercaba al ritual de los Pharmakos, desplazando a las masas potencialmente peligrosas de la ciudad infértil a la periferia supuestamente fecunda, nuevos pueblos o colonias, una vez explotado su potencial revolucionario.

Singley, P. (1999). D’Annunzio, Freud, and La Citta Morta. ACSA INTERNATIONAL CONFERENCE ROME, 352-356. (P.354)

Efectivamente Le Corbusier conocía bien las virtudes económicas y políticas de destruir los barrios populares y céntricos y convertirlos en polos de negocios y de residencia para las clases dirigentes (Perelman, 2018). En definitiva, lo que identificamos aquí es cómo, por arte de la tecnocracia, destrucción y especulación pasarían a ser “interés público” y “progreso” económico y social.

Como estamos diciendo, todas estas ideas reformistas no se asumieron acríticamente en el contexto revolucionario que se vivió en Catalunya entre finales de los años veinte y principios de los 30 del siglo XX. Durante estos años, parecería que se estaban invirtiendo ciertas tornas y se vislumbran destellos revolucionarios incluso en las esferas del poder –si el oxímoron lo permite. Así pues, no es atrevido considerar al GATCPAC, primero, como una forma original de tecnocracia progresista para ir deviniendo, conforme se desencadenan los acontecimientos revolucionarios en Catalunya, en una suerte de avanzadilla ilustrada de la revolución proletaria. Ahí están los considerados mejores proyectos del grupo desde una perspectiva redistributiva: La Ciutat de Repos i de Vacances, la Casa Bloc o el Dispensario Antituberculoso. Pero tan importantes como estos planes y construcciones, serán sus propuestas urbanísticas que hoy podemos considerar revolucionarias. La más importante de ellas fue la que el arquitecto Josep María Sert llamará la Nueva Economía Urbana (1937). Hablaba de “las condiciones únicas e insoslayables” de cualquier plan urbanístico: la socialización de la propiedad urbana, la colectivización de la industria de la construcción y la socialización del trabajo profesional de los técnicos. Ésta debió implicar El Decreto de municipalización de la propiedad urbana que será aprobado en junio de 1937. Pero Sert no se quedaba aquí y afirmará:

Mientras los alojamientos constituyan la base de negocios y de especulación para el capital privado, y que su construcción y explotación dependan de empresas que no buscan más que un mayor rendimiento de los capitales invertidos, las viviendas en nuestras ciudades no serán decentes, ya que son la más pura expresión de esta organización financiera. […] Sólo podremos empezar la regeneración de nuestras ciudades el día en que el alojamiento se considere como un servicio público de primera necesidad y se realice con las técnicas modernas para satisfacer nuestras eternas o nuevas necesidades. Para alcanzar ese resultado es preciso: a) Liberar el suelo de las ciudades. b) Que el alojamiento sea un servicio público. (Sert en Tarragó, 1972, p. 36)

También cabría señalar como propuesta revolucionaria del GATPAC la “acción complementaria al derribo de edificios malsanos” de El Raval, es decir, “la habilitación inmediata de los numerosos pisos que han quedado desalojados en la ciudad: Diagonal, Paseo de Gracia, Rambla de Cataluña, etc., y parte del Eixample” (GATCPAC, 1937ª, p. 29).

Esta nueva economía urbana solo verá resuelta la municipalización de la propiedad, aun recibiendo fuertes críticas de sus promotores originales (Cadenas y Fernández, 2018) CNT y POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). La colectivización de la industria de la construcción se llevó a cabo y, de una forma más espontánea que institucional, se habilitaron y ocuparon viviendas abandonadas por los insurgentes. Las medidas más heterodoxas no esperarán a la llegada de los fascistas a Barcelona y serán moderadas o licuadas después de los Hechos de Mayo de 1937[1]. De forma que el “Barrio Chino”, para bien o para mal, jamás llegó a sucumbir a los planes de tabula rasa que les tenían reservados los arquitectos modernos. Antes que la piqueta, fueron las bombas de la aviación fascista italiana las que lo destruyeron con la ayuda de la posterior demolición franquista: (…) “el lugar donde la maldad y la porquería tenían su asiento y en el que la gente del hampa y del mal vivir tenían montado sus garitos, prostíbulos, tascas indecorosas, y en cuyo barrio también se confabulaba lo más pernicioso de la sociedad para arremeter contra el orden, la tranquilidad, la paz y el trabajo de Barcelona.” (de Otero, 1943, p. 16)

Y como si implícitamente se contemplara que cualquier forma de acabar con este “nidero de inmoralidad” (ibidem) fuera aceptable, así quedó registrado durante décadas en la web del Ajuntament de Barcelona: “El Plan Macià daba soluciones racionalistas e integradas a los problemas del barrio. Pero fueron las bombas de la Guerra Civil las que hicieron los primeros saneamientos urbanísticos al sur de El Raval”[2]. Esta asociación institucional entre bombardeos y saneamientos urbanísticos es la que nos permite interrogarnos respecto a qué consideración se ha tenido el “Barrio Chino” desde las administraciones públicas.

La obsesión por la destrucción del “Barrio Chino” es anterior a su nacimiento como “ludibrio de la capital” (Ibidem). Cerdà ya pensó abrirlo en canal con su propuesta de Gran Vía B y alcanza incluso a quien fuera entonces presidente de la Generalitat Lluís Companys quien, con ocasión de la exposición del Pla Macià en los subterráneos de la Plaza de Catalunya en junio de 1934, le confesó al arquitecto Sert: “Podéis creerme; si pudiera lo demolería a cañonazos” refiriéndose, al “Barrio Chino” (Tarragó, 1972, p. 29).

Expuesto esto, nos podemos arriesgar aquí a proponer una nueva investigación para contrastar la hipótesis, según la cual, tanto el Ayuntamiento postfranquista como el President Companys, podían estar reproduciendo una suerte de inconsciente colectivo impregnado de una racionalidad instrumental y clasista respecto a cómo liquidar las zonas más conflictivas de la ciudad. Cabe recordar cómo Le Corbusier dejará escrito que la única manera de acabar con los bajos fondos será el hacer la tabula rasa: “El avión inculca, sobre todo, una nueva conciencia, la conciencia moderna. Las ciudades, con su miseria, deben ser demolidas. Deben ser destruidas en gran medida y construirse nuevas ciudades. […] Las ciudades deben salir de su miseria, pase lo que pase. Hay que destruir barrios enteros y construir nuevas ciudades.” (Le Corbusier, 1935, pp. 15, 87)[1].

“El aeroplano acusa a la ciudad”. Así se entiende más precisamente que el espíritu urbanístico de la época entendía que los defectos de estos barrios “eran tantos que no podían rectificarse por separado lo cual exigía esfuerzos y recursos desmedidos […] se podían arrasar las ciudades heredadas y evacuar los lugares que ocupaban para construir urbes nuevas, planificadas hasta el último detalle” (Bauman, 2001, p. 57). Esta regeneración de raíz se entendía como la única respuesta posible a décadas de intereses arbitrarios, y daba por hecho que sus intereses eran ecuménicos y no influenciados por el lucro, el poder o el deseo de distinción. De nuevo, las concomitancias con las premisas del facismo en el poder, son inquietantes;

Los monumentos son una cosa, lo pintoresco y llamado color local otro … Todo lo pintoresco sórdido se confía a Su Majestad la piqueta. Todo este pintoresquismo está destinado a venir abajo, en nombre de la decencia, la salud, y si lo desea, la belleza de la capital.

Benito Mussolini, 1925, La Nuova Roma citat a Ferruccio Trabalzi, “Low-Cost Housing in Twentieth-Century Rome,” Out ofsite: A Social Criticism of Architecture ed. Diane Ghirardo (Seattle: Bay Press, 1991), p. 137

Para Le Corbusier, se trataba entonces de responder a la decadencia, el desorden, la indisciplina, la criminalidad, la suciedad y el caos que debían ser extirpados tal que un cáncer[2] que estuviera acabando con la ciudad. “Reclamamos, en nombre del barco de vapor, el avión y el automóvil, el derecho a la salud, la lógica, la audacia, la armonía, la perfección.” (Le Corbusier 1934, p. 134).

Recordando que contemplaba los abigarrados centros urbanos, como el de París o el de Barcelona, como un “puercoespín” o el mismísimo “infierno de Dante”, proclamó que “[la] ciudad sería una entidad organizada, serena, contundente, aireada, ordenada” (Le Corbusier 1934, p. 134). Será también el mismo Le Corbusier quien considerará la ciudad de Saint-Dié, “bombardeada sistemáticamente durante tres días” –una vez designado como responsable de su reconstrucción en 1945- “un espléndido problema” (Le Corbusier citado en Lahuerta, 2012, p. 35).

Lo que contempla esta hipótesis es el hecho probado que la destrucción del “Barrio Chino” de Barcelona, así como su análogo Marsellés, Le Vieux Port, se arrasaron con medios militares primero, para luego ser barridos con la piqueta urbanística. El primero mediante las bombas fascistas y el segundo mediante la detonación de todo el barrio ejecutada por los nazis[3]. No se puede olvidar que estos “bajos fondos” europeos fueron situados en la mirilla de los francotiradores del progreso y la modernidad, es decir, para nada desde principios reaccionarios. Al contrario, fue el enorme prestigio del eugenismo social de esta época y su influencia sobre el pensamiento liberal y racionalista, los que hicieron concebibles e incluso respetables, estas enormes eugenesias urbanas[4].

Branguli, ANC. Calle del Cid. A nuestra izquierda, la finca de Berenguer el Viejo esquinera con Cid. A continuación se aprecia el deterioro del número 10 de la calle del Cid y frente a ambas, antes de llegar a la calle Mina, hay un edificio sin techo. Font: No te quejarás por las flores que te he traído: Bombardeo del barrio chino durante la guerra (lavaix2003.blogspot.com)

Así pues, la solución pasaría por la racionalidad y la eficiencia del urbanismo que, tanto puede destruir mediante la piqueta[5] como aprovecharse de los efectos de un bombardeo aéreo o incluso como comenta Le Corbusier en su Aircraft, considerar que “la única manera de sanear los barrios chinos, los bajos fondos, serán bombardeándolos” (Granell Trias, 1997, p. 119). Curiosamente, “es bombardeado, sobre todo, el lugar donde se tenían que levantar los rascacielos cartesianos” (ibídem)[6].  Pareciese como si el barrio portuario fuese un territorio, todo él, habitado exclusivamente por variantes de Homo Sacer[7]. Todo dirigido hacia una suerte de aterradora “solución final” de todos los problemas sociales (Bauman, 2001; Scott, 1998a). Llegados a este punto, no se nos es permitido mirar hacia otro lado. Si el objetivo de tabula rasa está emparentado con una “la solución final” nutrida por la arendtiana banalidad del mal (Arendt, 1967), es un interrogante que amerita una nueva investigación. Como oportunamente interpreta Lahuerta, se cubrió con el velo de la genialidad, la voluntad destructora y la afinidad inquietantemente moderna entre la destrucción y la purificación: “Aunque le costó el recelo o la amistad de algunos de sus colaboradores más fieles, como Pierre Jeanneret o Charlotte Perriand, ¿cómo no iba a poder justificar el reformador apolítico los medios con los fines, más allá, en efecto, del bien y del mal? No será necesario hablar aquí de la “banalidad del mal”: se sobrentiende. (2012, p. 34). Podríamos añadir que, más allá de una banalidad del mal, lo que estamos descubriendo aquí es una “racionalidad del mal”. Será el autor de Modernidad y Holocausto, quien hará notar que toda violencia tiene una intención que, en este caso, puede ser regenerar, recuperar o incluso, emancipar. Para ello, recupera una cita de Albert Camús, donde hace notar el hecho innovador que, “por primera vez en la historia, actos atroces se cometen bajo la bandera de las más bellas consignas” (Bauman & Tabet, 2017, p. 294)


[1] La procedencia de estas citas es de uno de sus textos menos conocidos, Aircraft. Aquí Le Corbusier venerará, a veces de manera velada, a veces, inquietantemente explícita, la capacidad destructiva de los bombarderos y sus posibles efectos benefactores en la construcción de la Civilización Maquinal (Le Corbusier, 1935).

[2] Incluso des del GATCPAC se utilizaba la metáfora del cáncer para referirse a barrios como Drassanes cuando afirmaba “Por imperativo de la profilaxis más elemental, debemos evidenciar hoy el carácter del cáncer barcelonés del llamado ‘barrio chino’ como caso clínico “típico” existente en casi todas las grandes urbes” (GATCPAC, 1932, p. 31).

[3] Esta hipótesis debería interesarse por la conocida como Opération Sultan. Llevada a cabo en el barrio portuario de Marsella en 1943 por la Gestapo y la policía colaboracionista del régimen de Vichy. Se trata de la detonación de la zona habitacional del Vieux Port y la demolición de dos barrios más contiguos a éste. La Gestapo deportó a 20000 personas (Guicheteau, 1973). Recientemente, dos de sus supervivientes, han interpuesto una demanda contra el Estado Francés por crímenes contra la humanidad. Ver Marseille, 1943 :autopsie d’un crime contre les quartiers populaires | Panoramiques | Mediapart. Consultado en diciembre de 2020 y Guicheteau, 1972

[4] Cabe recordar que la eugenesia como instrumento científico para mejorar “la raza” fue aplicada por el régimen nazi en sus campos de exterminio. El problema es que, desde principios de siglo XX, le eugenesia gozaba de un enorme reconocimiento en prácticamente todas las esferas políticas y se consideraba una medida progresista, por científica. Una voz tan autorizada como la del presidente de la American Psychiatric Association declaraba en 1914: “Una curación radical de los males que se derivan de la asistencia a una clase de deficientes sin recursos se llevaría a cabo si todos los débiles de espíritu, los alienados incurables, los epilépticos, los imbéciles, los criminales contumaces, aquellos que sufren manifiestamente una carencia de la voluntad y todos los borrachos inveterados fuesen esterilizados, esta proposición resulta evidente por sí misma. Por estos medios podríamos acabar casi totalmente, si no absolutamente, en uno o dos decenios, con la reproducción de los deficientes psíquicos con tanta seguridad como podríamos erradicar la viruela si cada persona en el mundo pudiese ser vacunada con éxito” (citado por Castel, 1983, p. 226). Una de las figuras más relevantes en el campo de la eugenesia fue Julian Huxley (hermano del autor de Brave New World, publicado elocuentemente en 1932), vicepresidente de la Sociedad de la Eugenesia Británica desde 1937 y posteriormente nombrado presidente hasta 1962. Preocupado por la educación de la infancia fue promotor de la UNESCO y su primer director general en 1946.

[5] Incluso en etnografías relativamente recientes, se constata la popularización de la idea que, según la cual, para acabar con los “problemas sociales” se deben demoler calles o barrios. En este caso, un nuevo vecino de la zona nueva d’en Robador, expresaba lo siguiente “Yo pienso que la única solución –aunque habrá gente que discrepe de lo que opino- es tirar abajo los pisos que están medio destruidos y construir nuevos. Y entonces sí vendrá mucha más gente, pero es que nosotros no sobrepasamos todavía el porcentaje, somos muy pocos” (Fernández, 2014, p. 208)

[6] Ver Figura 1

[7] Figura del Derecho Romano clásico que castiga a un hombre a que, cualquier otro hombre, pueda arrebatarle la vida impunemente (Agamben, 2010).


[1] Se conocen como Els Fets de Maig el enfrentamiento entre libertarios de CNT y POUM contra las tropas gubernativas de los comunistas y de Esquerra Republicana, apoyados por el Gobierno de Azaña, presionado a su vez, por la URSS de Stalin.

[2] Así se contemplaba en la web oficial del Ajuntament de Barcelona, en su apartado sobre la historia de El Raval. Después de quejas de vecinos de El Raval, esta fórmula fue sustituida por otra más moderada: “El Plan Macià daba soluciones racionalistas e integradas a los problemas del barrio. Pero primero la Guerra Civil Española y después la larga dictadura franquista condenaron El Raval a una degradación urbana y social aún mayor.” Ver https://ajuntament.barcelona.cat/ciutatvella/es/el-distrito-y-sus-barrios/el-distrito-y-sus-barrios/el-raval/historia-del-raval.


[1] Sus textos están salpicados de reflexiones dinerarias como la siguiente: “El avión revela este hecho: que los hombres han construido ciudades para los hombres, no para darles placer, para contentarlos, para hacerlos felices, sino para hacer dinero” (Le Corbusier 1935, p. 11)


[1] El pasado 2019 se celebró el centenario de la Vaga de la Canadenca, huelga organizada por el sindicato anarcosindicalista CNT (Confederación Nacional de Trabajadores) y que conseguiría, por primera vez en Europa –poco después de la extinta URSS-, la aprobación por ley de la jornada de 8 horas (Ealham, 2005; VVAA, 2004).

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Material per a un assaig sobre els símbols religiosos i el capitalisme

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Se reconoce fácilmente una religión en el capitalismo si se recuerda que el paganismo originario concebía, en principio, la religión no como un interés “superior”, “moral”, sino como el interés más inmediatamente práctico; en otras palabras, el paganismo no tenía más conciencia que el capitalismo de su naturaleza “ideal”, “trascendente”, y la comunidad pagana consideraba a los miembros irreligiosos o heterodoxos como incapaces, exactamente como la burguesía de hoy considera a sus miembros improductivos.

“La universalidad de la culpa que impone el capitalismo es llevada a tal extremo que la desesperación se transforma en esperanza, la esperanza de una completa destrucción del mundo tal como lo conocemos”

”Traducción al castellano de Walter benjamin “Kapitalismus als Religion”, Gesammelte Schriften Bd. VI Suhrkamp Verlag, Frankfurt a. M., S. 100-103, por Omar Rosas, ©2008 Department of Philosophy, University of Twente, The Netherlands O.V.Rosas@gw.utwente.nl

Rasch, William, “Schuld als Religion” a Baecker, Dirk (ed.) (2003). Kapitalismus als Religion. Berlin: Erich Schmidt Verlag.; 249-264.

Benjamin, W. (1921). El Capitalismo como religión. Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS) UNLP-CONICET. [fr. 74]

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