La ciudad ideal y su perversión. Comentarios al film “La Zona” de Rodrigo Plá en la @FundacioMies van der Rohe

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Ayer tuve el placer de presentar el film “La Zona” de Rodrigo Plá, y el honor de hacerlo en el marco del ciclo comisariado por Celia Marin en la @FundacioMies ‏ Van Der Rohe Márgenes, límites y fronteras. Relaciones entre el espacio construído y las estructuras sociales.

El film tiene una trama relativamente sencilla aunque el director consigue darle varios giros inesperados que la convierte en una historia interesante y elocuente.

Alejandro es un adolescente que vive en la Zona, un barrio residencial cerrado, autosuficiente y con una fuerte seguridad privada. Debido a la creciente delincuencia, su familia ha elegido ese lugar como último reducto de paz. Una noche, tres ladrones entran en la urbanización, atracan una casa y asesinan a la propietaria. Dos de ellos caen abatidos por la guardia privada, pero el tercero se esconde en el barrio. Después de una áspera deliberación, la mayoría de los vecinos decide tomarse la justicia por su mano. (FILMAFFINITY)

Lo que sigue son las notas que compartí en el impresionante Pabellón Mies Van der Rohe con un publico blandiendo una  y quizás por ello, concentrado, antento, entregado en una palabra. Se trata de siete ideas para abordar, diríamos que socioantropológicamente el film, que se condensan al final en tres coordenadas para su mejor escudriñamiento. Aquí van:

introducción a la reflexión sobre los espacios construidos y su papel en el orden social

La arquitectura nació para protegernos de la intemperie. Luego, se pensó en el conglomerado de residencias o talleres que también debían organizarse respondiendo a similar principio. Los militares, sus ingenieros, se ocuparon de pensar cómo podía protegerse mejor un campamento, luego se ocuparon de las ciudades, y aquí dejaron paso a los ingenieros civiles y pensaron también en protegerlas pero sobre todo, ya modernamente, en hacerlas eficientes, productivas e indefendibles por parte de sus habitantes. Pensaron entonces en cómo organizar y distribuir los miembros de la sociedad según su rango y ocupación, y como consecuencia directa, se establecieron distancias entre clases y ocupaciones. En el paso hacia el urbanismo de los arquitectos, se pensó en tanto ciencia, ciencia de la ciudad. Pero ésta jamás fue neutra ni neutral. Fue siempre ideológica y partidista, expresión máxima del orden y del “quién manda aquí”.

En el momento de las grandes algaradas urbanas se pensó en el urbanismo como instrumento, junto con la policía, para protegernos de los otros, de las amenazas que siempre se asocian a lo desconocido, siempre “venido de fuera” (como todos los migrantes categoria característica de todas las ciudades modernas). Lo desconocido, siempre amenazante, siempre difuso y por ello efectivo en su voluntad de medrar la comunidad, de desnaturalizarla y mostrarla tal y como es, repleta de imperfecciones, fisuras, contradicciones.

El urbanismo de arquitectos o ingenieros es, más que una solidificación de las estructuras sociales, una metáfora de las mismas y el sustento de la comunidad mitificada o purificada que las que alberga y así constituye. La ley y la palabra articulan la comunidad y la arquitectura y sus muros la preservan en el espacio y el tiempo, haciendo posible la existencia y el sentido compartido de ese encuentro.

Bien, dicho esto, cabe ahora exponer cómo desde las Ciencias Sociales se acostumbran a abordar las producciones culturales o artísticas como, en este caso, el film La Zona. La más común es tratarlas como objeto de análisis propiamente, es decir, qué nos dice la obra del creador, del lugar de creación, del momento de la creación, es decir, qué elementos socioeconómicos y culturales pueden explicar tal producción. Se trata entonces el film como proyección de la estructura. Des de esta perspectiva, se puede reconstruir las condiciones de posibilidad que permiten producir y consumir, en este caso, el film La Zona. Así, comprobamos rápidamente, como el film resulta “para todos los públicos”, tan cómodo o incómodo para prácticamente cualquier grupo social local o global. Algo difícil que consigue el director, es que el retrato no es acusatorio, no denuncia a unos o a otros, más bien, nos señala a tod@s.

En este sentido, cabe observar cómo el film está más enclasado que racializado: a un lado del muro, blancos o poco morenos, apenas con acento mexicano, solo el servicio es uniformado y moreno. Aquí, el sol brilla parece que con luz propia. Al otro lado, teces en su mayoría oscuras y siempre malhumoradas sobre fondos sucios, desordenados, ruidosos, casi que pestilentes.

Otra manera de abordarlas es contemplarlas como predicado de estructuras. Es decir, como teorías u opiniones, más o menos fundamentadas sobre el espacio y el tiempo tratados en la obra.

Mi exposición va a trabar ambas perspectivas con la intención de provocar un debate alrededor del desarrollo de las ciudades y de nuestras sociedades, calificadas como “desarrolladas” o del “primer mundo”.

No voy a hablar entonces de México, sino de qué nos dice México de nuestras ciudades, presentes y futuras, imaginadas, invisibles, existentes y reales.

Bien, pues aquí va la primera de las ideas

  1. Sabemos que desde hace ya decenios estamos viviendo una marea de polarización económica que no tiene precedentes en la historia de la humanidad.

    Esta brecha insalvable no es, ni mucho menos, lo que en sociología llamamos consecuencias imprevistas o no deseadas de la acción, “se trata más bien de un elemento inseparable de una determinada concepción de la felicidad humana y de la comodidad de la vida, así como de la estrategia que viene dictada por dicha concepción”[1]. Tanto la concepción como la estrategia pueden ser únicamente contempladas y consideradas como privilegios, y “se avienen ostensiblemente mal a la posibilidad de hacerse extensible más allá de ese reducido círculo. Para que pudiera ser universal, necesitaríamos al menos 3 planetas como el nuestro” (Ibidem). En otras palabras, el proyecto moderno de extender el bienestar a la humanidad, entra en contradicción con los propios límites del planeta. Pero además, el proyecto basado en una racionalización instrumental y una mercantilización de, cada vez más aspectos de nuestras vidas, nos llevan indefectiblemente a una correlación negativa: mientras más acumulemos más necesitamos y mientras más necesitemos más debemos expropiar a los demás y al planeta.

    a. Interesa comprender cómo esta paranoia, esta psicosis, puede entenderse también como una CONSCIENCIA DEL PRIVILEGIO Y DE SUS EFECTOS. Cuanto más rico sea, más poder tenga, más inseguro me siento, mejor debo protegerme, más sospecho de todos y el círculo de amenazas se “va ensanchando e hinchando antes de aflorar” como diría Juan Goytisolo . El futuro, como bien señala una de las protagonistas del film es que, “nos vamos a ir todos a la mierda”, todos, no solo “ellos”, no solo “los otros”.

b. Así comienza el film, mostrando una ciudad ideal, limpia, ordenada, sin problemas de tráfico, donde los niños pueden cruzar la calzada sin riesgo a ser atropellados, donde las mujeres pueden hacer footing sin miedo a ser secuestradas o violadas.

                  2. Una comunidad purificada, donde se expulsa a lo incómodo, amenazante o desordenado que acecha y que es al mismo tiempo producto de nuestro acaparamiento, de nuestra idea de vida feliz, de la idea que emana sistemáticamente, aquí y acullá, de qué significa “tener éxito”, qué significa “tener suerte”.

a. [En el caso de Barcelona, esta polarización se desencadenó o al menos se aceleró, con la construcción del Eixample. Lo que en un principio debía ser el lugar donde las clases laboriosas debían instalarse huyendo de la insalubridad de la ciudad antigua, devino la ciudad nueva de la burguesía. Dejando el centro en el lugar de las revueltas, la suciedad, las enfermedades, la prostitución y las drogas…Se plasma así en el mapa urbano la progresiva desigualdad de nuestras ciudades y alguna de sus consecuencias: animadversión hacia los otros, homofilia y homogeneidad que es la semilla del rechazo a lo otro, a lo distinto, a los pobres, a los “extraños” –en su forma de desconocidos y extranjeros.]

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Valla de Melilla con doce personas doce inmigrantes frente a campo de golf. Fotografía José Palazón.

       3. Paralelismos más próximos en el tiempo y tampoco demasiado lejos en el espacio, los encontramos en nuestra frontera sur, la de toda Europa, por cierto.

La perversión se multiplicada al saber que las instalaciones del campo de Golf, financiadas con dinero público y construidas gracias a cerca de dos millones de euros procedentes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), cuya finalidad es, supuestamente, “corregir los principales desequilibrios de la UE”.

O lo que pasó en la otra frontera Ceuta, en el Tarajal y que Judith Butler definió como psicosis de Estado:  de un lado, el Estado no concede ningún tipo de derechos ni dignidad humana a las vidas migrantes que quieren sumarse a él, vivir en él, y, del otro lado, imagina y considera estas vidas como amenazas militares y así las repele, como haría en una guerra en que los migrantes estuvieran asimismo armados.

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  1. De esto trata el film. De una guerra en la se dirimen los privilegios y abundancia de unos frente a la escasez y el regateo de DDHH fundamentales de “los otros”.

    Esta psicosis del Estado nos muestra el film –tal y como hizo con mayor complejidad Michael Haneke en La cinta blanca– NO ES MÁS QUE LA EXACERBACIÓN DE ESTA PSICOSIS DE LA COMUNIDAD PRIVILEGIADA Y PURIFICADA, CADA DÍA MÁS INACCESIBLE, CADA DÍA MÁS FORTIFICADA. Se trata de ver en estos condominios, desarrollados ya en EEUU hace décadas, extendidos por toda Latinoamérica y progresivamente vendidos en Europa como espacios de seguridad frente a la creciente amenaza que representan las hordas de pobres a las puertas de Europa (primer cinturón sanitario) que ya están en nuestra ciudades, en nuestros barrios donde GOLPEAN COMO la ESPUMA DE UNA OLA DEL MAR, DONDE los motines o revueltas populares empiezan a dejar de ser noticia frente A MULTIPLIcación de LOS HOMICIDIOS O LOS ASALTOS A CHALETS DE LUJO o de “ataques terroristas”.

  2. El fin “LA SEGURIDAD DE TODOS” SE IMPONE A TODA COSTA UTILIZANDO CUALQUIER DE LOS MEDIOS QUE TENGAMOS O INVENTEMOS, UNOS MEDIOS QUE NO SE DISCUTEN SIN SON MORAL O INMORALES, PORQUÉ SON RACIONALES Y DECIDIDAMENTE DEMOCRÁTICOS.

                          a.Se llega así, a la sospecha de todo aquel que no se avenga a utilizar cualesquiera de los medios para defender la comunidad, quien duda de los medios, duda del fin, y duda, al fin, de la propia comunidad, deviniendo por tanto un enemigo de la misma, un estorbo, una tara a eliminar, una amenaza a la seguridad interior.

  3. Una monizorización total y absoluta del “espacio público” de la zona residencial. Los muros que separan la comunidad del infierno de “miseria, depravación y violencia”, donde no viven personas sino monstruos. PERO NUNCA PUEDEN ESTAR A SALVO, NI LOS JUGADORES DE GOLF DE UN CAMPO DE MELILLA NI LOS RESIDENTES DE ESTOS CONDOMINIOS; CÍCLICAMENTE, ESTA ESPUMA GOLPEA LA CIUDAD, Y LO HACE CON FURIA PARA LUEGO RETRAERSE Y SUFRIR LA REPRESIÓN. LOS MUROS SE RECONSTRUIRÁN Y SE HARÁN MÁS ALTOS E INFRANQUEABLES, AUMENTANDO ASÍ, LA DISTANCIA REAL PERO ante TODO SIMBÓLICA, MÍTICA, ENTRE “nOSOTROS” Y “LOS OTROS.”

  4. Este principio –el de que las diferencias son fruto de las fronteras, y no a la inversa- lo expuso Frederick Barth, afirmando que son las fronteras las que constituyen, no solo las diferencias, ante todo, las entidades. Siguiendo esta homologia, podemos decir que, no es que se construyen condominios debido al aumento de la inseguridad, se trata de lo opuesto: primero se venden y construyen estas fortalezas urbanas para luego producir y exagerar hiperbólicamente las amenazas y la inseguridad

    a.Sin que pueda ser de otra manera, las fronteras, los muros, se establecerán, se levantarán negando y odiando la otra parte, para así, perpetuar un vínculo imprescindible pero no por ello menos doloroso, el propio de las sociedades capitalistas contemporáneas, el que vive de fabricar diferencias y desniveles, el que odia lo exterior, lo desconocido, lo heterogéneo y heterotópico es decir, lo idiosincrático de las ciudades: lugar de subjetivacions diversas, de autonomía y creación y de imaginación de los grupos humanos. En otras palabras, lo que se odia de lo humano en tanto humano y no máquina.

    b. La consecuencia previsible SERÁ la expansión de CIUDADES MÁS INHÓSPITAS PARA INMENSAS MAYORÍAS, MICRO CIUDADES-FORTÍN DE MEGA RICOS Y CIUDADES MISERIA PARA VAGABUNDOS O PARQUES TEMÁTICOS DE TURISTAS Y CAMPOS DE CONCENTRACIÓN PARA INMIGRANTES. Binarios todos instituyentes de su contrario, imprescindibles para el mantenimiento moderado de cierto (des)orden, favorable a un capitalismo depredador y desbocado que devora a sus hijos, que se devora así mismo.

Dicho esto, quiere pedirles que se fijen en tres cuestiones del film y que las tomen como tres coordenadas para desgranar la relación entre espacio construido y orden social que aflora en el film

  1. Que no se trata de un lugar inventado, incluso que puede, más pronto que tarde, desplegarse en escenarios más familiares, como los de nuestras ciudades.
  2. Que contemplen la relación NECESARIA ENTRE LA PURIFICACIÓN DE NUESTROS CÍRCULOS DE VECINOS O AMIGOS, DE NUESTROS BARRIOS RELATIVAMENTE BIENESTANTES, Y EL MIEDO CRECIENTE y el AUMENTO DE UNA SENSACIÓN DE INSEGURIDAD que aunque no tenga fundamentos inmediatos, tiene efectos concretos y directos. Fíjense cómo se rechaza y se huye de lo exterior -lo extranjero-lo extraño que además tiene fronteras lábiles. De ser la Zona, el condominio, pasa a ser, la casa, el hogar, el único lugar seguro puesto que una bacteria venida de fuera se ha colado, ha traspasado el primer y segundo cordón sanitario y amenaza con destruir el bienestar interior, conseguido a base de mucho dinero, capital social y seguridad privada y armada. El exterior, con sus calles sucias, sus instituciones corruptas y sus leyes universales no ofrecen la seguridad necesaria convirtiendo cualquier vínculo con el exterior en un riesgo para la paz del interior.
  3. Y por último, que reflexionen con la película a propósito de la RELACIÓN ENTRE LA ALTURA DE NUESTROS MUROS Y LA CORRESPONDIENTE MONSTRUOSIDAD, PERVERSIDAD E INGOBERNABILIDAD DE NUESTROS MIEDOS.

Miquel Fernández para la Fundación Mies Van der Rohe

  1. [1] Bauman, Z. (2006) Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores. Barcelona. Paidós, p.:98-99).

 

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