Els fonaments metafísics de l’individu i la llibertat. Una crítica a la lliure competència i la divisió del treball

societat

Al menys des de Simmel sabem que no existeix la distinció individu- societat i que, al contrari, l’individu és simple i planerament una de les formes que adopta el tot social. Concretament, ens explica en aquest breu excurs la conformació de la idea de la personalitat absolutament lliure i la de la personalitat peculiar. El sociòleg més original de la primera meitat del segle XX ens ensenya en aquest els fonaments metafísics de dues lleis “naturals”. De com la conceptualització de l’individu lliure i racional que reclama l’eliminació de qualsevol fre a la seva voluntat personal, donarà lloc a la metafísica de la competència descarnada en pro del benefici. D’altra banda, la tradició romàntica de conceptualització del individu, fonamentarà novament de manera metafísica la nova llei de la divisió del treball.

Simmel destaca que en la modernitat serà quan emergirà  un indivualisme més qualitatiu que quantitatiu, a diferència del pre modern.

Grosso modo podría decirse que el individualismo de las personalidades simplemente libres, pensadas fundamentalmente como iguales, determina el liberalismo racionalista de Francia e Inglaterra, mientras que el que se dirige a la unicidad e intransformabilidad cualitativas es asunto del espíritu germánico (p.278).

Simmel exposa brillantment la seva fonamentació dels efectes d’ambdues conceptualitzacions de la llibertat

La amalgama de ambos abordajes de la individualidad dará lugar a dos metafísicas, la de la libre competencia y la de la división del trabajo. La teoría de la libertad e igualdad […] La ilimitada competencia de los individuos particulares converja en una armonia de todos los intereses, de que el todo se encuentre mejor de la mejor forma en virtud del esfuerzo individual sin miramientos en pro del beneficio…esta es la metafísica del optimismo naturalista que permite y justifica socialment la libre competència (p.279).

És a dir, segons aquesta conceptualització il·lustrada de l’individu i la llibertat per a ser lliure cal no reconèixer cap subjecció. Mentre que la tradició romàntica permet una nova metafísica de l’individu on cada subjecte té unes capacitats pròpies i inintercambiables, justificarà en aquest cas la divisió i jerarquització del treball

La metafísica de las personalidades diferenciales  es el fundamento de la división del trabajo. Con el individualismo del ser-otro, con la profundización de la individualidad hasta la  incomparabilidad de la esencia, así como con la realización a la que se es llamado, fue encontrada, en efecto, también la metafísica de la división del trabajo. (ibídem)

Però per arribar a aquesta conclusió Simmel ens proposa una mínima historia de les conceptualitzacions de l’individu. L’individu neix amb el renaixement

Pero su consciente acentuación fundamental parece ser, en cualquier caso, ante todo la realización del Renacimiento y ciertamente, sobre todo, en la forma de que la voluntad de poder, de distinguirse, de ser notado y famoso, se extendió entre los hombres en un grado desconocido (p.271)

I neix un nou individualisme, el de la distinció

Es el individualismo de la distinción, en conexión con la ambición del hombre renacentista, con su imponerse sin miramientos, con su acentuación del valor del ser-único, el que aquí se ha convertido en hecho

El procés va ser de despreniment extern i intern por “parte del individuo particular de las formas comunitarias de la Edad Media que habían ligado su configuración vital, funciones y rasgos esenciales en unidades niveladoras; con esto habían hecho desvanecerse en cierto modo los contornos de la persona y habían refrenado el desarrollo de libertad personal, la unicidad que descansa sobre sí, la autorresponsabilidad”

En el siglo XVIII este individualismo de la distinción pasa a ser subtstituido por un individualismo de la libertad. El yo era portador de un mundo cognoscible

[Fue la] Revolución Francesa la que elevó de este modo la libertad personal hasta lo absoluto, para negar a los trabajadores incluso la unión para la salvaguardia de sus intereses; en su sublimación filosófica por Kant y Fichte, que convirtieron al Yo en portador del mundo cognoscible y a su autonomía absoluta en el valor moral por antonomasia […] En la opresión por tales instituciones que habían perdido todo derecho interno, surgió el ideal de la mera libertad del individuo; pues, si cayesen aquellas ligazones que obligaban a las fuerzas de la personalidad a acomodarse a sus antinaturales vías, entonces todos los valores internos y externos, para los que ya existían las energías potenciales, pero que estaban impedidos política, religiosa y económicamente, se desarrollarían , y transportarían la sociedad desde la época de la sinrazón histórica hasta la de la racionalidad natural (p.272)

El fundamento de este indivualismo libertario era la igualdad natural.

la representación de que todas aquellas ataduras eran desigualdades artificialmente creadas; y el que, cuando se elíminasen éstas con su  arbitrariedad histórica, su injusticia, su opresión, entraría en escena el hombre perfecto; y porque era precisamente perfecto, perfecto en moralidad, belleza, felicidad, no podía mostrar, de este modo, ninguna diferencia.

Aquest home general que no és històric i que té més a veure amb les estrelles i la lluna que amb les seves relacions històriques concretes, serà sobre el que caurà el dret natural. Aquest descansarà sobre la ficció d’individus aïllats i iguals. D’aquesta manera, la individualitat esdevindrà l’última substància de la personalitat:

Ciertamente, no se pudieron desterrar por completo las sombras que se cernían sobre la libertad de los individuos: que su igualdad, por medio de la cual se justificaba su libertad, existiera en la realidad sólo de una forma imperfecta, y que la finalmente innegable desigualdad, en el instante en que los individuos alcanzaban la libertad sin trabas, se rompiera inmediatamente en una nueva opresión: los más tontos por los listos, los débiles por los fuertes, los pusilánimes por los que aprovechan la ocasión. Y me parece que el instinto produjo a este respecto el que a la exigencia de Liberté y de Egalité, fuera todavía añadida la de Fraternité. Pues sólo por renuncia moralmente libre, tal y como este concepto la expresaba, cabría impedir que la Liberté fuera acompañada por el contrario más absoluto de la Egalité.

Todo esto, a partir del XVIII se va afianzando y se buscará el diferenciarse entre sí: ya no importa que se sea en general un individuo particular libre, sino que se sea este individuo determinado e intransferible.

Los Romanticos con Herder y Fichte destacan el acento de la vida y del desarrollo, no en lo igual, sino en lo absolutamente propio del ser humano, su capacidad de ser racional. La tarea moral de este nuevo individualismo es que cada uno represente a la humanidad de una forma peculiar.

Tot això, a partir del XVIII es va afermant i es buscarà el diferenciar-se entre si: ja no importa que es sigui en general un individu particular lliure, sinó que se sigui aquest individu determinat i intransferible

Tot això, a partir del XVIII es va afermant i es buscarà el diferenciar entre si: ja no importa que es sigui en general un individu particular lliure, sinó que se sigui aquest individu determinat i intransferible.

Els Romàntics amb Herder i Fichte destaquen l’accent de la vida i del desenvolupament, no en el mateix, sinó en el absolutament propi de l’ésser humà, la seva capacitat de ser racional. La tasca moral d’aquest nou individualisme és que cada un representi la humanitat d’una forma peculiar.

Els Romàntics amb Herder i Fichte destaquen l’accent de la vida i del desenvolupament, no en el mateix, sinó en el absolutament propi de l’ésser humà, la seva capacitat de ser racional. La tasca moral d’aquest nou individualisme és que cada un representi la humanitat d’una forma peculiar

 

Ciertamente, las consecuencias que la ilimitada competència y la unilateralización de la división del trabajo dieron como resultado para la cultura interna de este último, no aparecen precisamente como el saldo más favorable de esta cultura (ibídem).

Simmel, G. (1908). El individuo y la libertad. In El Individuo y la libertad: ensayos de crítica de la cultura (2001st ed., pp. 271–279). Barcelona: Península.

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