Las violencias urbanas en París tiene que ver con lo violento que es París

Gràcies a Rafael Poch per introduir un poc de sensatesa en aquests mitjans massius i massivament tòxics

Aquesta és la conclusió accessible a tothom que no estigui bombardejat per la propaganda televisiva sobre el tema: Las violencias urbanas en París tiene que ver con lo violento que es París. Els atacs que es van produir a París són l’última de les expressions de malestar expressat reiteradament als seus barris. Aquí pateixen sistemàtica i simbòlicament la violència quotidiana en forma de maltractament,  inseguretat laboral i habitacional . Aquesta violència s’aplica per mor de la democràcia, la llibertat, la república i la grandeur francesa cosa que encara provoca més ràbia.  I això, no cal oblidar-ho, després que França hagués colonitzat i espoliat un pedaç enorme de l’Àfrica i sense cap pudor tractar a pals o directament llençar al riu els que s’intentaven i s’intenten refugiar de la devastació provocada per una metròpoli de la que sempre havien dit que era civilitzada .

“Francia está muy mal situada en eso porque las fracturas internas de su juventud se han agravado. Los disturbios del 2005 en las ciudades francesas lanzaron una señal que no se procesó y ahora somos uno de los países con más representantes en el Estado Islámico. Es el resultado de un pasado colonial y de la no integración de las poblaciones que se hizo venir a las fábricas. Desde hace más de treinta años esa juventud francesa no es vista como francesa,
El experto concibe el problema yihadista como una nueva expresión de la radicalización social urbana

, París. Corresponsal

01/12/2015 02:12 | Actualizado a 01/12/2015

El antropólogo Alain Bertho (1952), especialista en violencias urbanas, vive en Saint-Denis, en la periferia de París. El 18 de noviembre fue uno de los 15.000 vecinos de esa localidad retenidos en sus domicilios por el asalto policial al piso franco de Abdelhamid Abaaoud, considerado el cabecilla yihadista del viernes negro. Junto con otros expertos como el especialista en el Islam Olivier Roy o el psicólogo Fethi Benslama, Bertho concibe el problema yihadista más como una nueva expresión de la radicalización social urbana, cuyo extremismo se ha “islamizado”, que como un fenómeno “religioso”. Presidente de la Maison des Sciencies de l’Homme, Bertho va a publicar un libro sobre el contexto de este nuevo fenómeno violento: Les enfants du chaos.

¿Quiénes son estos hijos del caos?

Son la generación que ha crecido en un mundo marcado por un gran desorden planetario, económico y geopolítico, y que a diferencia de su predecesora carece de toda perspectiva de futuro. Eso explica la multiplicación de disturbios que observo desde hace quince años. Mi tesis es que el yihadismo no se explica en la evolución del islam. El éxito planetario de esta mortal locura viene del interior de la desesperanza y total ausencia de perspectiva. La respuesta policial y militar es indispensable, pero no apagaremos este incendio sin atender a eso.

Conocíamos el no future desde hace algún tiempo, pero estos individuos cuyo único proyecto es morir matandoes un poco otro estadio, ¿no?

Es a la vez una catástrofe local que se explica por condiciones geopolíticas locales y también un fenómeno casi planetario. Hay 82 nacionalidades representadas en la tropa del Estado Islámico. Por un lado el hundimiento de los estados en los que se ha intervenido militarmente, y por el otro las fracturas internas en los países europeos, norteafricanos, etcétera. Francia está muy mal situada en eso porque las fracturas internas de su juventud se han agravado. Los disturbios del 2005 en las ciudades francesas lanzaron una señal que no se procesó y ahora somos uno de los países con más representantes en el Estado Islámico. Es el resultado de un pasado colonial y de la no integración de las poblaciones que se hizo venir a las fábricas. Desde hace más de treinta años esa juventud francesa no es vista como francesa, lo que ha tenido efectos devastadores en una época en la que, además, la hipótesis revolucionaria clásica, la identidad obrera, el comunismo, la perspectiva transformadora, se disolvió.

Su colega Jean-Loup Amselle explica que en Francia esta fragmentación social ha ido de la mano de la promoción del comunitarismo étnico y religioso, mezclado con una laicidad agresiva…

Se ha confesionalizado la vida pública. La obsesión de la laicidad nos lleva a observar las tensiones de las fuerzas públicas y sociales sólo desde el punto de vista de lo religioso. En el fondo el poder público ha oficializado esta confesionalización, radicalizándola. La laicidad es la neutralidad del Estado, no de la gente. Se inventó para proteger la libertad de conciencia, de culto y manifestación. Es ridículo pedir a la gente que sea neutra. Esta laicidad obligatoria y punitiva se dirige esencialmente contra el islam. No se mete con las otras religiones. Se juega al aprendiz de brujo en este asunto.

Se dice que Francia está en guerra… ¿Cuál sería el porta-aviones Charles de Gaulle a utilizar en el abandonado frente de la intervención social contra la marginación y la ausencia de futuro?

Hay que hacer tres cosas, pero soy bastante pesimista. Lo primero es cortar la desigualdad rampante, un fenómeno mundial que nos regresa al siglo XIX. Con la desregularización financiera eso ha aumentado en Francia. Lo segundo es acabar con el desprecio, la estigmatización y la marginación de las poblaciones más pobres, entre ellas las que vienen de la inmigración y del antiguo imperio colonial. Hay que tratar a todo el mundo como ciudadanos franceses. Los disturbios del 2005 fueron una reacción a eso y no se atendió. El tercer aspecto sería disponer de un discurso de esperanza y futuro. Lo que está ocurriendo es que sin poder actuar en los dos primeros aspectos, el discurso del Gobierno, sea de derechas o de izquierdas, es la búsqueda de una legitimidad fuerte. Sobre el discurso de la deuda se ha añadido el del riesgo de seguridad y de guerra. La legitimidad del Gobierno se asienta sobre el miedo, económico y de la seguridad, lo que necesariamente nos traerá tensiones, competencia entre la gente y la batalla física entre ella. No estoy seguro de que vayamos a encontrar el camino para salir de esto.

Origen: Alain Bertho: “El yihadismo surge de una ausencia total de futuro”

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