El porqué de la imposibilidad de la práctica de la utopía

El espléndido texto Fragmentos de antropología anarquista de David Graeber se exponen el porqué de la consideración como utopias de los proyectos anarquistas de sociedades sin Estado.  A continuación trascribo uno de los pasajes más sugerentes

Bororo

Infant Bororo

Pero antes de hacerlo debo contestar la típica objeción a un proyecto de esta naturaleza: que el estudio de las socieda­des anarquistas que existen en la actualidad carece de interés para el mundo contemporáneo. Después de todo, ¿acaso no estamos hablando de un puñado de primitivos?

Para los anarquistas que están familiarizados con la an­tropología, los argumentos resultan harto conocidos. El diá­logo típico vendría a ser algo así:
Escéptico: Bueno, me tomaría más en serio la idea de anarquismo si me dieses alguna razón por la que pudiera funcionar. ¿Puedes nombrarme un único ejemplo viable de sociedad que no haya tenido gobierno?
Anarquista: Por supuesto. Ha habido miles, pero te puedo nombrar las primeras que me vengan a la cabeza: los bororo, los baining, los onondaga, los wintu, los ema,los tallensi, los vezo…
Escéptico: ¡Pero si son todos un puñado de primitivos! Me refiero a anarquismo en una sociedad moderna, tec­nológica.
Anarquista: De acuerdo. Ha habido todo tipo de ex­perimentos exitosos: en la autogestión obrera, por ejem­plo la cooperativa de Mondragón; proyectos económicosbasados en la idea del don, como Linux; todo tipo de or­ganizaciones políticas basadas en el consenso y la demo­cracia directa…
Escéptico: Claro, claro, pero son ejemplos poco repre­sentativos y aislados. Me refiero a sociedades enteras.
Anarquista: Bueno, no es que la gente no lo haya in­tentado. Fíjate en la Comuna de París, en la revolución en la España republicana…
Escéptico: Sí, ¡y mira lo que les pasó! ¡Los mataron a todos!
Los dados están trucados, es imposible ganar. Porque cuan­do el escéptico habla de «sociedad», en realidad se refie­re a «Estado» o incluso a un «Estado-nación». Como nadie vaa dar un ejemplo de un Estado anarquista, lo cual sería una contradicción terminológica, en realidad lo que se nos pide es un ejemplo de un Estado-nación moderno al que de algún modo se le haya extirpado el Gobierno. Por poner un ejemplo al azar, como si el Gobierno de Canadá hubiera sido derroca­ do o abolido y no reemplazado por ningún otro, y en su lugar los ciudadanos canadienses se empezaran a organizar en co­
lectividades libertarias. Obviamente, jamás se permitiría algo así. En el pasado, siempre que ocurrió algo similar —la Co­muna de París y la guerra civil española son ejemplos excelen­tes— todos los políticos de los Estados vecinos se apresura­ron a dejar sus diferencias aparte hasta lograr detener y acabar con todos los responsables de dicha situación.

Graeber, D. (2011). Fragmentos de antropología anarquista. Barcelona: Virus editorial.

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Una resposta a El porqué de la imposibilidad de la práctica de la utopía

  1. El Antropólogo Perplejo ha dit:

    Para el que no lo sepa, está colgado “gratis” en la web de la Editorial http://www.viruseditorial.net/pdf/Fragmentos_de_antropologia_anarquista.pdf

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