El Carrer d’Robador al segle XVIII

Plano del emplazamiento para el  nuevo convento de San Agustín, 1726.

Plano del emplazamiento para el nuevo convento de San Agustín, 1726.

Barò de Maldà anotà en la seva visita a Barcelona sobre el carrer d’en Robador el dia 22 d’abril de l’any 1781:

«Se feia del temps de la pes ta i per los molts llamps que queien sobre esta ciutat, irritada la divína justícia per los mals que cometien i causaven dones dolentes».
El 23 de febrer de 1787 anotava: «En lo carrer de Sant Pau, a l’entrar-se al  carrer d’en Robador, quede un gran tros de terreno vàcuo i fets los fonaments per una altra casa de la Galera, per dones dolentes»

Altres referencies a Robador (recorde-m’ho, el primer carrer urbanitzat del Raval conseqüència de l’efemèride ahir rememorada, la invasió borbònica de Barcelona i la destrucció del barri de la Rrivera com a conseqüencia de la conversió de la ciutat en plaça militar i la construcció de La Ciutadella. Fortificació construïda per sotmetre la ciutat davant de les nombroses insurreccions civils) son les relatives a la discussió sobre la construcció de l nou convent de Sant Agustí el 1726:

En el frente de esta última calle (RObador), cuyas fincas no están afectadas por las expropiaciones, destaca el escaso tamaño de la mayoría de las viviendas. Esta morfología parcelaria se deriva directamente de la estructura medieval, caracterizada por un crecimiento orgánico; las calles del Hospital y de  San Pablo corresponden a antiguos caminos de entrada a Barcelona que se poblaron a lo largo de la Edad Media, y la calle Robador ya estaba formada a finales de dicho período […]
Según la documentación, los propietarios de las casas eran también sus ocupantes, aunque las de la calle del Hospital, de mayor superficie y altura, quizás albergaban más de un núcleo familiar. Los dueños tenían distintas ocupaciones; el grupo más numeroso era el de los religiosos –cuatro eclesiásticos, dos de ellos de la catedral, y un monje-. El resto eran hortelanos, sastres, comerciantes, médicos, un notario, un artesano fabricante de órganos, un platero, y un pintor. Los que tenían una posición más baja, dedicados a la agricultura, corresponden a los de la calle Robador, y los de mejor situación eran los de la calle del Hospital; esta diferenciación se corresponde con la distinta consideración que tenían las calles en cuestión. Si bien en la periferia urbana -gran parte de la cual la constituía el Raval- se concentraban las capas más pobres, las profesiones menos valoradas y la gente sin ocupación, no se puede considerar que este sector compartiera estas características desde el punto de vista de sus habitantes, exceptuando algunos casos de la calle Robador.

GARCÍA ESPUCHE, Albert i GUÀRDIA BASSOLS, Manuel. Introducció a l’estructura física de la Barcelona de principis del segle XVIII (2ª). I Actes del Primer Congrés d’Història Moderna de Catalunya. Barcelona: Universitat de Barcelona, 1984, vol. I, p. 681-687. p. 687
SARGATAL BATALLER, Ma Alba. La transformación del Raval de Barcelona en el siglo XVIII: El nuevo convento de los agustinos calzados y el papel de los ingenieros y maestros de obra. Investigación  DEA (Diploma de Estudios Avanzados) dirigida por el Dr. Horacio Capel. Programa de Doctorado Dinàmiques urbanes i organització del territori. Barcelona: Universidad de Barcelona, Facultad de Geografía, Historia y Filosofía, 2007 (trabajo inédito).ver, cap. 2.

 

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