La destrucción de la calle en Los Ángeles | Mike Davis

La consecuencia universal e ineluctable de esta cruzada por la seguridad ciudadana es la destruction del espacio publico accesible. El oprobio que hoy en dia va unido a la expresion «gente de la calle» es por si solo un angustioso indicio de la degradation de los espacios publicos. Para reducir el contacto con los intocables, el urbanismo ha convertido las aceras por las que antes se andaba en cañerias atascadas de trafico y ha transformado los parques en residencia temporal para los indigentes. A la ciudad americana, como han observado muchos criticos, se le esta dando la vuelta, o mas bien, encerrandola en si misma. Los espacios con mas valor de las nuevas megaestructuras y grandes centros comerciales se concentran en el interior, mientras las fachadas se hallan desnudas; la actividad publica se reparte en compartimentos estrictamente funcionales y la circulation es interna, a traves de corredores bajo el escrutinio de policia privada.
Un "espacio público" ideal será un Centro comercial | este podría estar en cualquier lugar del mundo

Un “espacio público” ideal será un Centro comercial | este podría estar en cualquier lugar del mundo

La privatization del dominio arquitectonico publico, ademas, se corresponde con una reestructuracion paralela del espacio electronico, en el que los servicios de information de pago, fuertemente vigilados, las bases de datos privadas y los servicios de cable por suscripcion se estan apropiando de zonas del àgora invisible. Ambos procesos, por supuesto, reflejan la desregulacion de la economia y el retroceso de los derechos sin base en el mercado. El declive de la vida urbana ha venido acompahado de la muerte de lo que podriamos llamar la «vision olmstediana» del espacio publico. Frederick law olmsted fue el haussman norteamericano, asi como el padre de central park. Despues de la «comuna» de manhattan de 1863, olmsted concibio los espacios y parques publicos como valvulas de seguridad social, donde se mezclan las clases y las etnias en actividades recreativas y de ocio comunes (burguesas).
Como ha mostrado Manfredo Tafuri en su conocido estudio sobre el Rockefeller Center, el mismo principio alentó la construction de los espacios urbanos canonicos de la epoca de La Guardia y Roosevelt.
La vision reformista del espacio publico (como emoliente de la lucha de clases, cuando no como fundamento de la polis americana) se ha vuelto tan obsoleta como la panacea keynesiana para el pleno empleo. Con respecto a la «mezcla» de clases, la America contemporanea se parece mas a la Inglaterra victoriana que al Nueva York de Walt Whitman o de La Guardia. En Los Angeles, que una vez fue casi un paraiso de playas de libre acceso, parques lujosos y aceras para pasear, cualquier espacio genuinamente democrático esta practicamente extinguido. El archipielago de cupulas de Westside (un continuo de centros comerciales, artisticos, restaurantes, etcetera) depende reciprocamente del encarcelamiento social del proletariado tercermundista del sector servicios, que vive en guetos y barrios cada vez mas represivos. En una ciudad de varios millones de inmigrantes ansiosos, las alternativas de ocio publicas se estan reduciendo de forma radical: los parques estan abandonados y cada vez hay mas playas de acceso privado, las bibliotecas y las zonas de juego se cierran, las asociaciones juveniles se prohiben y en las calles aumenta la desolation y el peligro.
Naturalmente, como en otras ciudades americanas, la politica municipal va a remolque de la ofensiva de seguridad y de la demanda de mayor aislamiento social y espacial por parte de la clase media. El dinero que no se invierte en espacio publico y recreativo tradicional ha hecho posible la desviacion de recursos fiscales hacia prioridades urbanisticas definidas por las empresas. Un gobierno municipal complaciente (que en este caso dice representar a una coalition birracial de blancos liberales y negros, lo que resulta ironico) ha colaborado en la privatization masiva del espacio publico y la financiacion de nuevos enclaves racistas (descritos como «pueblos urbanos»). Sin embargo, hoy en dia los debates mas floridos del ambiente «posmoderno» de Los Angeles dan por completo de lado estos destacados aspectos de la contraurbanizacion y la contrainsurgencia. Se pega una etiqueta brillante («renacimiento urbano», «ciudad del futuro», etcetera) sobre la brutalidad infligida a los barrios pobres y la sudafricanizacion creciente en las relaciones espaciales. Incluso cuando los muros se derrumban en Europa del Este, se siguen construyendo por todo Los Angeles.
Las observaciones que siguen parten de la tesis de que existe esta nueva guerra de clases (en ocasiones la continuation de la guerra racial de los sesenta) y que se manifiesta en el nivel del entorno urbano. Aunque no pretenden ser un examen exhaustivo, que requeriria un concienzudo analisis de la dinamica politica y economica, estas imagenes y ejemplos se proponen convencer al lector de que el disefio urbano obedece en verdad a una funcion represiva en los surcos politicos de la era Reagan-Bush. Los Angeles, que suele prefigurar lo que aun no ha llegado en otros sitios, ofrece un catalogo especialmente perturbador de las nacientes relaciones entre la arquitectura y el estado policial americano (198).

Davis, M. (2003). La destructción del espacio publico.Ciudad de cuarzo :arqueología del futuro en Los Ángeles (pp. 195-198).). Madrid: Lengua de trapo.

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