Voluntat de saber és voluntat de poder. Contrahomenatge a urbanistes i arquitectes

Pinós, Bohigas i Borja

Pinós, Bohigas i Borja

Arquitectes i urbanistes -entre molts altres “experts”- ens han destrossat la ciutat popular i la posat agenollada al serveis dels grans interessos dels especuladors del sòl. La suposada supremacia del seu coneixement sobre la ciutat ha estat suficient per enriquir-se de manera estratosfèrica, importar el model barcelona per tot el món i donar cops de mort a la Barcelona apassionant. Els arquitectes, urbanistes -en general- estan al servei dels amos del sòl. És a dir, dels grans poders econòmics i polítics. Aquesta manumissió ha servit per executar i justificar les seves particulars avarícies i les seves, particulars també, lluites per la ciutat i per l’hegemonia política, econòmica i cultural a la ciutat.

Però el brillant Henri Lefebvre encara ho va dir millor al referir-se al urbanisme com “la il·lusió urbanística”:

en cuanto a las ilusiones más tenaces, más eficaces, las ilusiones de clase,su origen es más lejano y profundo que el de los errores intelectuales e individuales […] esta estrechamente vinculada a las dos ilusiones precedentes [la ilusión filosófica penetra en la conciencia a partir del momento en que la idea de una perfectibilidad indefinida de la sistemtización entra en conflicto con la idea de la perfección inmanente al sistema como tal; i la ilusión estatal que engloba un proyecto que no es otra cosa que las ambiciones de los que se dicen hombres de Estado, administradores grandes o pequeños, dirigentes políticos […] En cuando se pierde fe en el proyecto y en cuanto le abandonan el pensamiento y/o la voluntad, el Estado empieza a decaer]. Al igual que la filosofía clásica, el urbanismo se considera un sistema. Pretende abarcar, abrazar, poseer una nueva totalidad. Pretender ser filosofía moderna de la ciudad, justificada por el humanismo (liberal) al justificar una utopía (tecnocrática).

y añade en relación a la dimensión política y de control urbano del urbanismo

A veces, los tecnócratas llegan a organizar con minuciosidad el espacio represivo, porqué ignaran lo que sucede en su propia mente y en sus conceptos operatorios y desconocen por esencia lo que ocurre (y lo que no ocurre) en su campo ciego. Pero no pierden su buena conciencia. No saben que el espacio oculta una ideología (más exáctamente una ideo-lógica). Ignoran o simulan que el urbanismo, en apariencia objetivo (por ser estatal, alimentado por competencias y saberes), es un urbanismo de clase y oculta una estrategia de clase (una lógica particular)

Això ja neix amb la (re)lectura Nietzsche i la seva anàlisi de la «voluntad de verdad», aparentemente desinteresada y contemplativa, que queda desenmascarada com voluntat de poder;

lo que nos mueve a risa en los filósofos es su falta de honestidad,pues llaman «la verdad» a lo que no constituye más que su «fe», a la cual ellos le han añadido con posterioridad unas razones justificadoras. Los filósofos son meros abogados de su fe y, por lo tanto, gentes dispuestas a utilizar cualquier ardid con tal de que su «convicción» salga triunfante.

Nietzsche, F. (1886). Más allá del bien y del mal. Preludio a una filosofía del futuro (2007th ed.). Madrid: Alianza Editorial.

Aquesta entrada ha esta publicada en Contramoviments, Espectacularització, Mite, Urbanisme com ideología. Afegeix a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s