«En el Raval ha pasado como en Bosnia»

El Barrio Chino siguió siendo él mismo hasta el franquismo. En los años cincuenta se le sometió a varias intervenciones urbanísticas —una afectó de tal manera al carrer del Cid. que no la reconocería hoy en día ni el carrer Doña Gimena—, y a una intervención política: la prohibición de los prostíbulos, que dejó a las prostitutas, sin control sanitario, trabajando en la calle. Así, en la calle, se veían situaciones que antes solo se veían indoor. Verbigracia: hasta los ochenta aún se veía a las prostitutas apiñadas contra la pared y, en la acera de enfrente, a sus clientes. Hacían lo que siempre habían hecho en el salón del prostíbulo: elegir y ser elegidas; ahora, bajo la lluvia o el solano.
Rambla del Raval, final del segle XX

Rambla del Raval, final del segle XX

El gran cambio en el barrio, no obstante, se produjo con motivo de los Juegos Olímpicos, cuando por arte de magia desaparecieron los tipos y tipas de siempre. Muchos inmuebles fueron rehabilitados y, debidamente revalorizados, fueron ocupados por los chicos de las zonas altas, que ahora no bajaban al Chino a ejercer la vida privada, sino la pública. Un día, Rosa, restauradora de Casa Leopoldo —el local en el que Vázquez Montalbán inició en su cabeza una revolución gastronómica personal, emitida desde la izquierda, y que cambió los hábitos y gustos de una sociedad que, en el tiempo, ha exigido para sí la mejor cocina internacional del momento, de manera que, por primera vez. la gran cocina mundial no se formula en Francia sino en Cataluña—, me comentó lo que le había pasado al barrio en aquellos años:
«Ha pasado como en Bosnia. Han desaparecido las personas que vivían aquí y, en su lugar, han aparecido nuevos inquilinos. ¿Qué ha pasado con los anteriores? ¿Dónde están?». El Barrio Chino finalizó, por tanto, como lo de Bosnia, con una limpieza —más económica que étnica, es decir, barcelonesa. Es decir, creando espacios urbanos chachis y bonitos—. En lo que es una metáfora del periodismo barcelonés —y, snif, del español—, no sabemos nada de los desaparecidos”

Martínez, G. (2009). Barcelona rebelde :guía histórica de una ciudad. Historia (p. 270- 272). Barcelona: Debate.

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