Dues contradiccions relatives a les crisis de sobreacumulació: Competència entre capitalistes i lluita de classes. Per David Harvey

“En el marco del capitalismo, baso mi interpretación de lo «urbano» en los dos temas gemelos de la acumulación y la lucha de clases, procesos que se hallan unidos de forma esencial y que han de considerarse como los dos lados de la misma moneda: diferentes ventanas desde las cuales ver la totalidad de la actividad capitalista. El carácter clasista de la sociedad capitalista supone la dominación del trabajo por parte del capital. Dicho más concretamente, una clase de capitalistas está al mando del proceso de trabajo y organiza ese proceso a los efectos de producir beneficios. El trabajador o la trabajadora, por su parte, sólo mandan sobre su capacidad de trabajar, que debe vender en forma de mercancía en el mercado. La dominación surge porque el trabajador debe producir un beneficio al capitalista a cambio de un salario para vivir. Todo esto es terriblemente simplista, por supuesto, y las relaciones de clase verdaderas y el sistema de producción verdadero (que comprende la producción, los servicios, los necesarios costes de circulación, distribución e intercambio, y demás) son mucho más complicados. La idea marxiana esencial, sin embargo, es que el beneficio deriva de la dominación del trabajo por el capital pero que los capitalistas en cuanto clase deben, si quieren reproducirse, expandir la base del beneficio. Llegamos así a una concepción de la sociedad basada en el principio de «acumular por acumular, producir por producir».La teoría de la acumulación que Marx establece en El capital equivale a una cuidadosa investigación de la dinámica de acumulación y a una exploración de su carácter contradictorio. Suena (y se lee) bastante «economicista», pero el otro lado de la moneda de la acumulación es que éste es simplemente el medio por el cual la clase capitalista se reproduce al mismo tiempo que reproduce su dominio sobre el trabajo. ——

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A partir de un análisis del carácter contradictorio de la acumulación capitalista, podemos tejer toda una red de argumentos concernientes a lo «urbano». Permítaseme primero establecer firmemente las contradicciones.

  1. Dentro de la clase capitalista surge una contradicción porque cada capitalista, actuando puramente en su propio interés en un contexto de búsqueda competitiva de los beneficios, produce un resultado antagónico a los intereses de su propia clase. Los análisis de Marx sugieren que esta contradicción crea una persistente tendencia a la «sobreacumulación», que se define como la condición en la cual se produce demasiado capital en relación con las oportunidades de encontrar usos rentables para el mismo. La tendencia a la sobreacumulación se manifiesta en crisis periódicas marcadas por la caída de los beneficios, la capacidad productiva ociosa, la sobreproducción de mercancías, el desempleo, el capital monetario ocioso, y similares.
  2. La segunda importante  contradicción deriva del antagonismo entre el capital y el trabajo. La asignación relativa de beneficios y salarios se define mediante la lucha de clases. Cuando el capital es omnipotente, la competencia entre capitalistas tiende a reducir la proporción del salario hasta tal punto que los capitalistas destruyen la capacidad de realizar en el mercado los valores que producen, por una reducción excesiva del poder de compra de los trabajadores. Cuando los trabajadores son muy fuertes, pueden reducir los beneficios y controlar la tasa de acumulación, lo que supone una reducción de la tasa de expansión de las oportunidades de empleo, pu-diendo disminuir aún más con el cambio tecnológico las oportunidades de empleo. La unilateralidad en la lucha de clases produce, por consiguiente, «crisis de des-proporcionalidad» bien para el capital o bien para el trabajo.
  3. El tercer conjunto de contradicciones deriva de la relación a menudo antagónica entre el sistema de producción capitalista y los sectores no capitalistas o precapitalistas que puedan existir dentro de las economías capitalistas (sectores domésticos, sectores campesinos, etcétera) o ser en gran medida externos a ellos (como en algunos países del Tercer Mundo o socialistas).
  4.  Y por último, deberíamos añadir la contradicción que inevitablemente surge entre la dinámica del capital y la base de recursos naturales defi-nida en términos capitalistas.

Estas «contradicciones» diversas provocan crisis periódicas en el sistema de producción capitalista. Estas crisis sirven para «racionalizar» el sistema, lo cual consiguen expulsando a las empresas ineficientes, reduciendo el poder de los trabajadores para resistirse al cambio tecnológico o exigir un salario elevado, haciendo entrar en vereda (a menudo mediante la fuerza política) a los sectores no capitalistas o precapitalistas. Pero resolver estas dificultades en términos capitalistas suponen crear, en el trasncurso de la crisis, las condiciones para que se acentúe la lucha de clases, la conciencia política y, en consecuencia, se genere una conciencia creciente de la necesidad de explorar la alternativa socialista.”

Harvey, D. (2007). Rebatir el mito marxiano (al estilo Chicago). Espacios del capital :hacia una geografía crítica (pp. 81- 102). Tres Cantos, Madrid: Akal.

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