Breve crónica de la guerra al Raval

Solar on es va eregir la fillmoteca nacional Robador/ Sant pau, 2011

Solar on es va erigir la fillmoteca nacional Robador/ Sant pau, 2011

El Raval concentraba desde el siglo XVI tres áreas más o menos diferenciadas de control y represión de los pobres: la primera, represiva asistencial, donde encontramos la Casa de la Caritat i la Misericòrdia, la Casa dels Infants Orfes y la Casa del Retir de Dones o de les Penedides, es decir una zona de acogida de niños, vagabundos y meretrices “expulsadas” de la calle y recluidas en estos centros; una segunda zona especializada en el control y recogimiento de la pobreza (l’Hospital de la Santa Creu i la Casa de Convalescència); y, por último, una zona represiva penal (la Cárcel Nueva y la penitenciaría de mujeres, también conocida como La Galera) entre la Plaça Folch i Torres y el cruce de las calles Sant Pau y Robador.
Después que los higienistas del siglo XIX añadieran nuevos argumentos a las prácticas de “esponjamiento”, durante el primer tercio del siglo XX, Lluís Companys firmó la infame “Ley de Vagos y Maleantes”. Esta ley – que sería recuperada e implementada por el delegado del Gobierno franquista, Rodolfo Martín Villa, en los años 50- estableció un marco legal que permitía a las fuerzas policiales reprimir cualquier llamamiento a la insumisión: venta ambulante, prostitución, pequeña delincuencia, “asociación de maleantes”, “difusión de ideas subversivas”, etc… De hecho, la Ordenança Cívica, vigente desde 2006 en Barcelona, ha recibido numerosas críticas por su gran parecido con la citada ley.
Durante la Guerra Civil, el barrio de Drassanes fue brutalmente bombardeado por la aviación italiana durante los años 37 y 38, destruyendo más de 1500 viviendas y provocando más de 2500 muertos. Los escombros se mantuvieron durante años, hasta que a finales de los años sesenta, contra las protestas de multitud de vecinos, se iniciaron las obras de la Avenida García Morato, actual Avinguda de les Drassanes.
El primer objetivo de la época “democrática” fue la llamada Illa Sant Ramon. Lo que justificó en esta ocasión su destrucción (la primera practicada en el marco del Pla Especial de Rehabilitació Interior -PERI-, y ejecutada por la recién creada empresa mixta PROCIVESA) fue una conjeturada “batalla entre bandas de narcotraficantes”.
Pero esto no fue más que el comienzo. La escabechina que se produjo con la Illa Sant Ramon iba a resultar un juego de niños al lado del saqueo que se produciría en los años posteriores. A finales del siglo XX, la población de las calles Sant Jeroni y Cadena sufrió lo que los planes urbanísticos, ya desde el siglo XIX, le tenían jurado al Distrito Quinto: la Gran Via B soñada por los grandes parricidas de la cultura popular podía continuar asestando profundos tajos al Raval. Este nuevo cortafuego en el corazón del Distrito comportó la destrucción de 62 edificios, que en total sumaban 789 viviendas y 140 locales que se encontraban entre las calles Cadena y Sant Jeroni. En este caso y en el posterior de la Illa Robador, el hecho que acaparó la prensa durante un largo verano de 2001 fue la imaginada red internacional de prostitución infantil que debía tener en el Raval el centro de “reclutamiento” de sus víctimas. Varios miembros de la Taula del Raval, entidad que presentó un contencioso administrativo contra el plan, fue imputada, encarcelada y posteriormente exculpada por este caso.
Ahora, a punto de ser inaugurada la guinda del pastel del vasto plan de recuperación capitalista de la zona, la Filmoteca Nacional de Catalunya, coincide con la delimitación del Àrea de conservació i Rehabilitació dels carrers Robador i Sant Ramon. Esta vez, se trata de un trasvase de dinero público al sector inmobiliario a través de ayudas a la rehabilitación y adquisiciones mediante tanteo y retracto. Y como coartada y telón de fondo diferentes colectivos que van desde prostitutas a pequeños delincuentes o consumidores de heroína y sus proveedores, juntos y revueltos en una misma narración, y utilizados como pretexto para una limpieza de clase que permita sustituir al vecindario de menor renta por otro de mayor nivel adquisitivo. Se vislumbra entonces una nueva gran operación de expulsión de la población que ha caracterizado estas calles durante siglos. “Recuperar” la zona para la especulación, el turismo y el consumo de productos de alto valor añadido.

Artícle signat per Rodolfo Andrade i publicat al número 59 de juny de 2011 del diari Masala

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Una resposta a Breve crónica de la guerra al Raval

  1. Retroenllaç: Jornada de Resistència a la Violència Inmobiliària; Lo que la filmoteca se llevó. Convocatoria del 11 de desembre y breve crónica histórica. | #assemblearaval #asamblearaval

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